Detectan en escolares contaminantes ambientales que entran en el organismo a través de alimentos y productos de cuidado personal y que pueden provocar obesidad

Un estudio de la Universidad de Granada ha determinado la presencia de dos familias de disruptores endocrinos químicos en niños en edad escolar

Una investigación de la UGR ha estudiado la presencia de determinados contaminantes ambientales en el cuerpo de niños de entre 6 y 12 años. Este tipo de sustancias, que pueden encontrarse en alimentos y/o en productos de cuidado personal, pueden relacionarse con el aumento de la obesidad entre la población más joven. Alberto Zafra Gómez, catedrático del Departamento de Química Analítica, y Ana María Rivas Velasco, catedrática del Departamento de Nutrición y Bromatología, han encabezado el trabajo. La Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA) ha premiado este estudio.

Concretamente, la investigación ha determinado la presencia de dos familias de disruptores endocrinos, bisfenoles y parabenos, en matrices biológicas obtenidas de la población infantil. En el estudio han participado 240 niños de la provincia de Granada, de los que se han tomado muestras biológicas. Se han seleccionado estas sustancias en base a que numerosos productos de uso diario las contienen. Entre otras muchas aplicaciones aparecen en cosmética y productos de cuidado personal y en alimentos.

Los resultados muestran que el metil, etil y propilparabeno son detectados prácticamente en el 100% de las muestras analizadas. Otros como el isopropil y el butilparabeno se detectan en un porcentaje menor de las mismas y en concentraciones más bajas. En el caso de los bisfenoles, el A es el compuesto mayoritariamente detectado en el organismo de los niños estudiados, apareciendo en más de un tercio de las muestras analizadas. Sin embargo, en la última década la industria del plástico ha comenzado a sustituirlo por sus análogos, debido a la alarma generada por sus efectos adversos sobre la salud. Por ello, se empiezan a detectar homólogos, como el F y el AF, aunque se ha demostrado que éstos presentan una toxicidad similar al bisfenol A.

Estudios recientes han demostrado que este tipo de sustancias químicas de síntesis, con gran uso industrial en múltiples aplicaciones, alteran el sistema endocrino e influyen en la adipogénesis y en la aparición de la obesidad. Se estima que hay más de 1.000 sustancias químicas de síntesis capaces de alterar el sistema endocrino. Además, es muy importante destacar que la exposición a estos químicos durante las primeras etapas de la vida y la infancia es de especial relevancia, ya que son fases cruciales del desarrollo.

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