Pasado mañana, domingo, se vuelve a conmemorar el Día de Andalucía. La cosa no deja de tener gracia porque resulta que el referéndum que se celebró el día 23 de febrero de 1.983 por el que se preguntó a los andaluces si querían ser una autonomía especial como Cataluña o el País Vasco tuvo resultado negativo. Entre la abstención y los votos en contra (mayores cuanto mayor era la distancia geográfica con Sevilla) los andaluces no apoyaron la constitución de Andalucía como comunidad histórica. Hubo que cometer un fraude de ley con el apoyo del Gobierno (en aquellas fechas en manos del PSOE sevillano) para crear la autonomía que hemos conocido hasta hoy.

¿Y por qué es un día de la vergüenza para Granada?

La primera razón por la que es un día de la vergüenza tiene que ver con lo dicho en el párrafo anterior: desde el medieval Reino de Granada nazarí hasta la IX Región MIlitar y el Distrito Universitario de Granada (que incluía a Almería, Jaén y Málaga), toda la historia de Granada se ha desarrollado al margen de Sevilla. Incluso en las dos repúblicas españolas la Región de Granada apareció como Comunidad Autónoma.

Los granadinos debemos sentir vergüenza por cómo se ha ocultado y falseado toda esa historia para hacernos creer que todos somos hijos de un único Al-Andalus capitaneado por Sevilla. Sonroja ver cómo en los colegios se organiza todos los años el desayuno andaluz y se adoctrina a los niños y casi nadie se revuelve contra ese aplastamiento cultural. Vergüenza.

La segunda razón por la que a los granadinos nos debería hacer sentir vergüenza el 28-F es la increíble pasividad de la sociedad granadina ante el desmembramiento de las instituciones y la descapitalización a la que constantemente se somete a Granada sin que nadie mueva un dedo. No se trata ya de que el precio de las entradas de la Alhambra o los forfaits de Sierra Nevada se decida desde Sevilla, es que existía un pacto tácito en el que a Granada se le atribuía el papel de capital judicial de la comunidad autónoma andaluza pero a la hora de la verdad docenas de órganos judiciales se llevaron a Sevilla (¡y hasta a Málaga!) alegando que allí era donde se originaba la actividad contenciosa. ¿Se aplicó esa lógica para llevar la Consejería de Agricultura a Almería o la de Economía a Málaga? Por supuesto que no; con Sevilla se aplica la ley del embudo, de forma que el poder (la parte ancha) siempre queda del lado sevillano.

¿Y frente a esto qué hace la sociedad granadina? Nada. Una caroca de vez en cuando y unos chascarrillos en los bares pero jamás un pronunciamiento contundente o una respuesta unánime de los partidos políticos o de los alcaldes de uno y otro signo. La actitud de los granadinos ante la descapitalización de Granada por parte de la Junta de Andalucía es de total servilismo hacia el poder político sevillano. Vergüenza.

Y en tercer lugar, como parte o como consecuencia de los dos anteriores, la sociedad granadina no se ha dotado de herramientas para revertir esa situación. El mecanismo para salir de la comunidad autónoma andaluza y crear una autonomía con la provincia de Granada (igual que Murcia, Baleares, La Rioja, Navarra, Santander o Asturias) está previsto en el artículo 143 de la Constitución Española. Basta con que dos tercios de los alcaldes de la provincia pidan en su diputación provincial la constitución de una autonomía, y luego las Cortes tendrán que tramitarla como ley.

¿En cuántos ayuntamientos granadinos hay una fuerza política dispuesta a iniciar el trámite para la constitución de nuestra propia autonomía? Cero. ¿En cuántas ciudades y pueblos de Granada se presenta a las elecciones municipales un partido autonomista? Cero. Podemos hablar mucho, podemos tener la razón de nuestra parte pero a la hora de la verdad, la triste realidad es que los granadinos no hemos sabido articular nuestros sentimientos de una manera práctica. Que todos somos conscientes de que nos iría mejor si fuéramos por nuestro propia camino al margen de Andalucía, por supuesto; que hoy por hoy no existe ningún cauce político que nos represente, triste pero cierto. Vergüenza.

Es posible que ya haya llegado la hora de rebelarse y luchar en los tres frentes: plantear la batalla cultural, mover la rebelión desde las instituciones y echar a andar el largo camino hacia la autonomía de Granada. Nadie dijo que fuese a ser fácil ni rápido pero en algún momento habrá que dejar de asistir inmóviles y avergonzados a este 28-F que nos recuerda que cada vez tenemos menos peso y el futuro no se presenta especialmente brillante si seguimos por este camino.

Por eso, el 28-F es para los granadinos el dia de la vergüenza.

6 COMENTARIOS

    • Gracias por tu comentario, saidinero.

      Bueno, todo tiene un principio y el hecho de que hasta ahora haya habido tímidos amagos no quiere decir que en algún momento no pueda echar a andar un proyecto más serio.

      Saludos.

    • Los granaínos no, gente como tú sí que sois unos mataos que ya estais rendidos antes de empezar a luchar.

      Por supuesto, serás de los que decías que los del Granada CF eran unos mataos cuando jugaban en 2ªB y ahora serás de los que sacas pecho con tu camiseta rojiblanca por haber eliminado al Nápoles.

      Tardará algunos años, pero no descartes que dentro de unos años tçu también estés celebrando la autonomía de Granada.

  1. ¡A ver si aparece ya de una vez un partío granaíno que nos definda de una vez por todas!

    ¡Mejor solos que mal acompañados!

    • Gracias por tu comentario, Javier.

      Ese es uno de los puntos que plantea el artículo, que produce sonrojo ver que pese a todo lo que nos lleva pasando cuarenta años, nadie levante la voz para protestar en serio, más allá de la barra del bar.

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