GRANADA, 31 (EUROPA PRESS)
El Juzgado de lo Penal 2 de Granada ha acogido este lunes el juicio contra Rafael H.G. como presunto responsable del accidente de tráfico que se produjo el pasado 2 de julio de 2008 en la carretera A-4003, en Huétor Santillán (Granada), y que costó la vida a los tres jóvenes, de 15, 17 y 21 años, que viajaban en su mismo vehículo.
La Fiscalía solicita para él una pena de cuatro años de cárcel por un delito contra la seguridad vial y otros tres de homicidio imprudente al considerar que el acusado, que entonces tenía 25 años, condujo «de forma temeraria» y a una «velocidad excesiva» poniendo en riesgo la vida de los que le acompañaban, que murieron después de que el conductor perdiera el control de su coche contra un camión de la basura estacionado al margen de la carretera.
El Ministerio Público sostiene que el procesado se «picó» con otro joven del pueblo para «ver quién llegaba antes» al municipio de Beas, adonde se dirigían para participar en un torneo de futbolín. Fue por esa razón, señala el fiscal, por la que Rafael H.G. condujo a una velocidad muy por encima de la permitida en esa vía, a al menos 123 kilómetros por hora en lugar de a los 40 que obligaban las señales en la carretera por la peligrosidad del tramo.
La acusación particular, que ejercen las tres familias de los jóvenes fallecidos, pide igualmente para el procesado pena de cárcel, aunque elevando su solicitud a cinco años, con prácticamente los mismos argumentos del fiscal, pero añadiendo que en la conducta del imputado hubo un «manifiesto desprecio por la vida de los demás», puesto que era conocedor de las condiciones de la carretera, tenía apenas 20 días de carnet, y por lo tanto sin la «pericia» suficiente para conducir como lo hizo, y además circulaba sin el seguro obligatorio.
El procesado, que ahora tiene 28 años, ha declarado con dificultad por las secuelas del accidente que, según acreditan los informes forenses, le han provocado una discapacidad del 59 por ciento y le han llevado a intentar suicidarse. Además, no recuerda nada de lo ocurrido, ni tiene tampoco memoria instantánea de sus experiencias.
SIN MEMORIA DE LO SUCEDIDO
De hecho, ha asegurado ante la titular del Juzgado de lo Penal 2 que no recuerda cuándo se sacó el carnet, ni si el coche que conducía era suyo, ni cómo pudo producirse el accidente. Todo lo que sabe, ha indicado, es por lo que le han contado sus amigos y familiares. Sólo ha dicho conocer bien a los fallecidos, especialmente al que tenía 15 años, con quien compartía una estrecha amistad, a pesar de la diferencia de edad. «En los pueblos, la edad es lo de menos», ha apuntado el inculpado, que antes del siniestro no tenía ningún problema mental ni físico.
Durante el juicio, que ha quedado visto para sentencia, han declarado casi una quincena de testigos, entre ellos el joven que conducía el otro vehículo con el que supuestamente Rafael H.G. se «picó», que ha negado que los dos coches compitieran en velocidad para ver quién llegaba antes al municipio cercano. «Eso no es cierto, yo salí en mi coche dos o tres minutos después, pero no íbamos echando una carrera. Él iba muy rápido, porque yo iba a 80, pero no nos habíamos picado», ha asegurado el joven, que no sabía, según ha dicho, que Rafael viajara con otras tres personas a bordo.
A pesar de sus declaraciones, otro testigo, también otro de los jóvenes de Huétor Santillán, ha coincidido en que iban rápido y, aunque ha dicho no saber a ciencia cierta si echaban o no una carrera, ha incidido en que «no hay que ser muy listo para saber que estaban picados». De hecho un hombre que se encontraba aquella noche en una terraza cercana a la carretera donde se produjo el accidente vio a tres vehículos circulando uno detrás de otro a una velocidad que «les hubiera impedido frenar si alguien se les cruzaba por delante», según el testimonio que ofreció durante la instrucción del caso que hoy ha sido leído en la Sala tras el fallecimiento del testigo.
También han comparecido las tres personas que trabajaban aquella noche en el camión de recogida de basuras contra el que el vehículo impactó. Según han afirmado, no se oyó frenazo alguno antes del impacto «brutal», que desplazó de lugar al camión, de un peso de 18.000 kilos.
Según el guardia civil que instruyó el atestado del accidente, el siniestro se produjo por «exceso de velocidad» y no por las condiciones del firme u otras causas como el pinchazo de una rueda. Según el Instituto Armado, el turismo perdió el control y derrapó hacia la izquierda, donde chocó contra el camión de la basura, que no estaba obstaculizando la vía.
Por ello, la Fiscalía y la acusación particular sostienen que existen «pruebas de cargo suficientes» para condenar a Rafael H.G., si bien su defensa ha pedido una sentencia absolutoria al entender que en el caso hay determinadas «contradicciones» o «imprecisiones» que impiden despejar todas las dudas, por lo que en este caso, entiende su letrado, cabe aplicar el principio «in dubio pro reo».
Familiares y amigos, que han acudido a la sede judicial con camisetas blancas con imágenes de los tres jóvenes fallecidos, han reclamado «justicia» a las puertas de los tribunales por un suceso que llevó al Ayuntamiento de Huétor Santillán a declarar tres días de luto oficial.

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