GRANADA, 28 (EUROPA PRESS)
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Granada ha condenado a un total de 30 años de prisión a dos hombres por el asesinato de un conocido, al que mataron a bastonazos tras una discusión en el interior de un bar en la capital granadina el pasado 6 de noviembre de 2008, un fallo que se produce después de que el jurado que enjuició el caso los declaró culpables del delito que se les imputaba.
Los dos procesados, un informático de 43 años y un funcionario de prisiones de 48, deberán indemnizar conjuntamente a la viuda en 104.837 euros, y a los dos hijos que tenía el matrimonio en un total de 34.945 euros, y pagar las costas del juicio.
Según se declara probado en la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, los ahora condenados, José Ignacio P.C., alias «Capi», y José Carlos G., llamado habitualmente «Carlos», conocían al fallecido, identificado como L.C.L., por haber coincidido con él en distintos bares de Granada, especialmente del barrio del Zaidín, y por tener amigos en común.
Sobre las 2,00 horas del 6 de noviembre entraron en el pub Jocker, donde encontraron a L.C.L. en compañía de otras personas, así como el dueño del local. Directamente se acercaron adonde se encontraba y, tras un aparente saludo, iniciaron una «acalorada discusión» en el curso de la cual los inculpados pudieron apreciar que L.C.L. se encontraba «excitado, eufórico, con pérdida de autocontrol y con ralentización de sus reacciones», como consecuencia de la previa ingesta de alcohol y cocaína.
EN CUMPLIMIENTO A UN PLAN
En ese momento, José Ignacio P.C., que portaba un bastón de madera maciza de gran longitud, que previamente había cogido del domicilio del otro procesado, lo alzó de forma conminatoria y, esgrimiéndolo con fuerza, lo dirigió directamente hacia la cabeza de L.C.L., propinándole al menos tres violentos golpes que le hicieron sangrar abundantemente, todo ello con la intención de dar cumplimiento al plan de los dos acusados.
Herido de gravedad, L.C.L. salió como pudo del pub «con sus posibilidades de defensa mermadas al máximo» precisamente como consecuencia de la agresión. Los dos encausados se habían quedado dentro del local, donde el propietario les intentaba disuadir para que no salieran y dejaran marcharse al herido, a lo que los dos le conminaron a no decir nada de lo ocurrido.
Mientras esto ocurría en el interior, la víctima se hallaba indefensa, desarmada y herida de gravedad en el exterior, al lado de un contenedor de basura en el que se encontraba apoyado debido a la imposibilidad de mantenerse en pie, sangrando en abundancia y pidiendo ayuda.
Fue entonces cuando los procesados, decidieron de común acuerdo matar al ya herido L.C.L., conscientes de su precario estado y de su situación de indefensión. La víctima sólo gritaba «Carlos, ayúdame, que estoy sangrando» o «tíos, os habéis equivocado, no soy yo», mientras que los dos procesados se colocaron cada uno al lado del herido.
Fue entonces cuando José Ignacio P.C. hizo ademán de acercarse a su coche pero se acercó por la espalda del herido y le dio con el bastón de madera de nuevo en un «violentísimo y letal golpe», que determinó que perdiera el equilibrio, impactara sobre el contenedor y cayera «fulminado» sobre el suelo.
Los dos decidieron después montarse en su vehículo para huir del lugar, aunque fueron interceptados minutos después por agentes de la Policía Nacional, que encontraron el arma supuestamente homicida.
A las 2,45 horas una dotación de la Policía se personó en el lugar en el que había quedado la víctima, que fue trasladado al Hospital Clínico, donde ingresó ya cadáver. Según el estudio toxicológico del fallecido, éste había consumido cocaína e ingerido alcohol, presentando en el momento de su muerte un índice de 1,91 gramos por litro de alcohol en sangre.
El difunto, de 42 años, estaba casado y vivía con su esposa en la localidad granadina de Huétor Vega, junto a sus dos hijos, de 20 y 21 años.

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