Los dos edificios, destacados testimonios de la cultura andalusí, presentan importantes valores históricos, artísticos y arqueológicos
SEVILLA, 25 (EUROPA PRESS)
El Consejo de Gobierno de la Junta ha acordado inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como monumentos, los Baños Árabes del Albaicín y la Casa Morisca situada en el número 5 de la calle Pardo de este barrio granadino. Ambos inmuebles, destacados testimonios de la cultura andalusí, presentan importantes valores históricos, artísticos y arqueológicos.
Los baños árabes del Albaicín fueron construidos entre finales del siglo XII y principios del XIII y constituyen, junto con el del Bañuelo y el de Hernando de Zafra, uno de los tres grandes recintos balnearios árabes o «hamman» que se conservaron en Granada tras la destrucción generalizada del siglo XVI. También conforman uno de los mejores ejemplos del binomio mezquita-hamman, en cuyo entorno se desarrollaban funciones religiosas y relaciones sociales e incluso económicas.
La traza es la misma que la de los baños del Palacio de la Alhambra, aunque éstos son de menor tamaño, y repite la disposición tradicional de épocas anteriores. El acceso original se realiza a través de una vivienda situada en la calle del Agua por medio de un pasillo descubierto en rampa que da paso a la sala fría («al bayt al-barid») y, a continuación, a la sala templada («al bayt al-wastani»). Esta última, la más grande, conserva íntegra la bóveda del lateral izquierdo y los arcos que la sustentan.
A través de otra vivienda se entra en la estancia destinada a los baños de vapor o sala caliente («al bayt al-sajun»), cuyo espacio central está cubierto por una bóveda esquifada, con lucernarios estrellados y poligonales. También aquí se conservan arcos de herradura, además de otros dos aposentos más pequeños con pila para baños de inmersión, entre los cuales se aprecia el trazado de la habitación donde estaban los hornos que calentaban la caldera.
CASA MORISCA
En cuanto a la Casa Morisca de la calle Pardo, este inmueble construido en el siglo XV es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura morisca de tipo doméstico característica del barrio del Albaicín. Recientes intervenciones arqueológicas han permitido recuperar el alto valor patrimonial del edificio, que presentaba un deficiente estado de conservación, así como desvelar elementos de gran interés hasta ahora enmascarados.
La casa se levanta en el espacio del antiguo recinto de la ciudad romana, como constatan los restos aparecidos en el patio (columnas, basamentos de piedra y el brocal de un pozo). Su construcción aprovecha elementos nazaríes de un inmueble anterior y posteriormente, en el siglo XVI, se adapta al gran cambio urbanístico que supuso la revuelta morisca de 1568, tras la que se reorganizó el entramado del Albaicín. No obstante, durante los siguientes siglos el edificio conservó su identidad y las intervenciones realizadas no alteraron la estructura principal.
Realizada con muros con muros de carga de ladrillo, forjados de madera y cubierta artesonada, la vivienda consta de una parte morisca original y de dos construcciones anexas posteriores, una del siglo XVIII y otra de finales del XIX. Asimismo, incluye un espacio ajardinado delantero como los que contribuyeron a configurar la tipología de las casas-patio o cármenes, de gran arraigo en el Albaicín.
La edificación morisca cuenta con dos alturas y una galería hacia un patio interior. Su cubierta conserva el forjado de vigas de madera talladas y policromadas. Al siglo XV corresponde el aljibe para el abastecimiento de agua y la crujía del patio con el pórtico, que tenía una torre ya desaparecida.

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