GRANADA, 3 (EUROPA PRESS)
La Audiencia de Granada ha condenado a la pena de 10 años de cárcel al joven de 21 años acusado de provocar un incendio en la casa de su ex cuñado, en la calle Darrillo de la Magdalena de Granada capital, que tuvo como consecuencia la muerte de los tres amigos que lo acompañaban en la madrugada de aquel 29 de julio de 2007, dos de ellos menores de edad.
El tribunal no admite los argumentos ofrecidos por la defensa, que en el acto del juicio oral recordó que las consecuencias del siniestro –el fallecimiento de los tres muchachos– no estaban en el ánimo del inculpado, ni que éste estuviera entonces bajo los efectos del alcohol o el arrebato, puesto que «no está demostrado» que la causa que le movió a cometer los hechos fueron los malos tratos reiterados que el cuñado venía infligiendo a su hermanastra.
La Sección Primera, que enjuició los hechos el pasado 26 de octubre, considera probado que sobre las 1,15 horas el procesado, Antonio Manuel S.M., se encontró con unos jóvenes en la glorieta de Arabial, con los que acordó dirigirse a la calle mencionada, donde se encontraba el domicilio de su cuñado, quien días atrás había discutido con su hermanastra.
Según consta en la sentencia dictada, a la que tuvo acceso Europa Press, con objeto de dar un «escarmiento» al cuñado procedió el inculpado a recoger de su domicilio una bolsa de plástico que contenía unos cinco litros de gasolina que había adquirido con anterioridad y que había guardado en el portal de su casa.
Al llegar al edificio de Darrillo de la Magdalena forzaron la puerta de una patada e, introduciéndose en el interior, subieron hasta la planta segunda y, ya en la entrada del piso del cuñado, que sabían que estaba allí durmiendo, el joven acusado roció con gasolina la puerta y el descansillo.
Fue entonces cuando entregó la bolsa que contenía el resto de gasolina al chaval que le precedía en la fila, y encendió un mechero que provocó una llamarada que le causó la muerte a este último y lesiones tan graves a los otros dos adolescentes, menores de edad, que produjeron su fallecimiento posterior.
«Aunque se aceptase a efectos retóricos que el peligro causado para su cuñado fue de menor entidad, no podemos hablar de menor entidad de éste cuando, a consecuencia del incendio, fallecieron tres personas. (…) En este supuesto eran los acompañantes del procesado los que corrían mayor peligro por la propagación del incendio, que fue, por la cantidad de gasolina vertida, inmediata», señalan los magistrados.
El joven estudiante, natural de Granada, ha sido además condenado al pago de 4.508 euros y las costas procesales, si bien el tribunal le ha reconocido su estado de insolvencia.

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