MOTRIL (GRANADA), 29 (EUROPA PRESS)
Los agricultores de Motril (Granada) decidieron anoche en asamblea desconvocar la protesta de arrojar pepinos a las playas de Carchuna para protestar por los bajos precios a los que consiguen vender la hortaliza y decidieron «mantenerse a la espera» de la reacción de los precios en el mercado.
Así, según explicó a Europa Press el responsable de COAG Granada, Miguel Monferrer, el próximo jueves se celebrará una nueva asamblea con los encargados de comerciar el producto, en la cual se analizará «la evolución de los precios a lo largo de la semana, y si suben se tendrían que tomar decisiones como la de tirar el producto, pero se espera no llegar a esa situación de nuevo», lamentó.
En este sentido, Monferrer indicó que en la asamblea se decidió «desconvocar la protesta de tirar el cien por cien de la producción, por lo que el lunes se empezará a trabajar con normalidad», anunció el responsable de COAG Granada, quien expresó que «ahora hay que esperar haber como responden los precios el mercado».
Cabe destacar que los agricultores arrojaron desde el pasado lunes más de 5.000 toneladas de pepino a las playas de Carchuna. Si bien, Monferrer explicó que los productores de Granada cultivan un 70 por ciento del pepino holandés que abastece los mercados nacionales y europeos y recordó que la campaña del año pasado «fue un éxito», al contrario que este año, que «ha sido un fracaso», en parte por el aumento de la producción, que en esta temporada también se relaciona con las altas temperaturas registradas en los dos últimos meses.
KILO A 30 CÉNTIMOS
El responsable de COAG pidió a las empresas comercializadoras que apoyen la propuesta de los agricultores de fijar en 30 céntimos mínimo el kilo de pepino «puesto que todos estamos en el mismo barco» y abogó por que se acuerden precios «rentables para el agricultor». Para ello, COAG apoya las presiones de los profesionales, que han montado «piquetes informativos» en los almacenes para controlar que no llegue el producto al mercado.
Un productor de agricultura ecológica declaró a Europa Press que también está destruyendo su producción «por solidaridad» con el resto de productores de agricultura intensiva.
Según explicó, cada planta de pepino le cuesta al agricultor casi un euro, por lo que plantar una hectárea de invernadero, que da trabajo a cuatro personas, les cuesta más de 4.000 euros. Los agricultores destacan que para que una hectárea comience a producir pepinos necesita una inversión mínima de 18.000 euros, cantidad que no pueden recuperar debido al precio que le pagan por el producto, «ocho céntimos por kilo cuando cultivarlo cuesta 40».
La superficie agrícola destinada a la producción de pepino en la provincia de Granada es de 2.100 hectáreas. La producción anual es de 203.000 toneladas valoradas en unos cien millones de euros, según COAG. La organización profesional calcula que durante esta semana se destruirán unos diez millones de kilos de pepinos en la comarca.

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