GRANADA/LOGROÑO, 26 (EUROPA PRESS)
El Tribunal Superior de Justicia de La Rioja certificó hoy que el cadáver encontrado el pasado 15 de noviembre en la ribera del Ebro corresponde a la agente de Policía Nacional natural de Granada desaparecida el pasado día 2, y supuestamente asesinada por su ex pareja, un policía retirado.
Según informó el Alto Tribunal riojano, en la mañana de hoy el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Logroño recibió los resultados de las muestras de ADN recogidas en el cadáver, encontrado en el río Ebro a su paso por el municipio alavés de Baños de Ebro. Los resultados, detalló, confirman que se trata de la funcionaria M.V.A.C.
La titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Logroño mantiene el secreto de las actuaciones «para salvaguardar la buena marcha de la investigación», añadió el TSJR.
El Juzgado, añadió, espera recibir «cuanto antes» el resultado definitivo de la autopsia practicada a la agente de Policía en el Instituto Anatómico Forense de Vitoria, que está pendiente del análisis de los restos que se enviaron al Instituto de Toxicología de Madrid.
La mujer, de 35 años y natural de Granada, murió supuestamente a manos de su ex pareja en Logroño. El hombre, un policía retirado, ingresó en prisión por un supuesto delito de homicidio días después de la desaparición de la joven, que tenía una hija con el presunto homicida.
El hombre fue detenido «por entender que hay indicios de criminalidad por la implicación» del acusado «en la desaparición, presuntamente violenta, de la joven, explicaron a Europa Press fuentes de la investigación.
Al acusado, «de mediana edad y residente de La Rioja», se le prestó «prudente declaración» ese mismo día. Sin embargo, el contenido de la misma se encuentra en secreto de sumario.
Una vez que existen «indicios de violencia de género» es cuando se envía al Juzgado de Violencia de Género que es el competente. Aunque hasta que no haya juicio y condena no se esclarecerán todos los hechos, si bien lo que es «evidente» es que el acusado «está en prisión por violencia de género como presunto homicida», añadieron las fuentes.
La agente granadina trabajó unos tres años en la Jefatura Superior de Policía de Andalucía Oriental, con sede en Granada, y luego pidió de forma voluntaria el traslado a Logroño por motivos personales, según informó el subdelegado del Gobierno en Granada, Antonio Cruz.
Los compañeros de la mujer en Granada aseguraron al conocer lo ocurrido que era «una trabajadora intachable que cumplía con sus tareas de forma ejemplar».

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