La psicóloga que atendió a la víctima no ve creíble su relato al contener «muchísimas contradicciones»
GRANADA, 10 (EUROPA PRESS)
La Fiscalía de Granada retiró hoy su acusación inicial contra un hombre imputado por la violación de una menor en Íllora (Granada), después de oír el testimonio de la joven y la valoración de las psicólogas que la atendieron, que no vieron en ella ninguna «exteriorización» de sufrimiento por lo padecido y apreciaron en su relato «muchísimas contradicciones» que podían poner «en duda» lo denunciado.
El hombre, que se enfrentaba a una petición fiscal de diez años de prisión por un delito de agresión sexual, fue hoy juzgado en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Granada, en la que sostuvo que inició una relación con la chica en 2006, cuando ella tenía entonces 16 años. La conoció a través de un chat de televisión y mantuvieron diferentes encuentros que culminaron en relaciones sexuales consentidas. En el año en el que estuvieron juntos ella le comentaba que estaba «harta» de sus padres, que la «maltrataban» y la trataban como a una «fregona».
Según explicó, la joven llegó a decirle, «una vez que estaba desesperada», que iban a tener que esperar a que ella alcanzara la mayoría de edad, a lo que el hombre accedió por lo que sentía por ella. «Cuando la conocí no sabía qué edad tenía y fue a los tres o cuatro meses cuando me dijo que era menor de edad. Entonces yo le dije que si tenía que esperar, que la esperaba, porque la quería», manifestó ante el tribunal el hombre, que mantuvo que «jamás» ha forzado a la muchacha.
El 17 de marzo de 2007 la adolescente se marchó de su casa y le pidió al procesado ir a su domicilio, que se situaba en Íllora, donde mantuvieron una nueva relación antes de que unos 15 miembros de la familia de la joven echaran la puerta abajo en su búsqueda. La denuncia fue interpuesta entonces por la menor, que acusó al ahora absuelto de haber abusado sexualmente de ella.
La chica, que testificó hoy con una pantalla entre ella y el denunciado, aseguró que las amenazas de muerte que éste le profería la tenían atemorizada hasta tal punto que tuvo que acceder a verle en varias ocasiones, a mantener relaciones sexuales, «aunque no lo quería ver nunca más», y a ir hasta su casa.
LA CHICA DICE QUE NO CONTÓ LO OCURRIDO POR MIEDO Y POR «VERGÜENZA»
Según aseguró, no contó a nadie lo que estaba ocurriendo porque el hombre la vigilaba constantemente, la iba a buscar al instituto y la había amenazado con matar a sus padres y a su hermana pequeña y por «vergúenza». Ni siquiera lo hizo cuando ya se encontraba en el cuartel el 17 de marzo de 2007 porque el procesado le había «calentado la cabeza» con que denunciara a sus padres por maltrato y la había intimidado.
Negó que la relación con sus familiares fuera mala y, preguntada por una carta que escribió asegurándoles que se iba a ir de su casa por cómo la trataban, la chica afirmó que fue de nuevo el acusado quien la obligó a hacerlo. El día de los hechos denunciados, el 17 de marzo, según explicó, el hombre la llevó directamente al dormitorio para violarla y luego la obligó a bañarse. Cuando sus padres entraron en la casa a la fuerza ella se había escondido en el armario, pero obligada, una vez más, por el inculpado.
No obstante, las forenses que la asistieron no observaron lesiones de una supuesta violación en la chica y la psicóloga que la atendió no observó en ella ninguna «exteriorización» emocional del sufrimiento padecido y pudo constatar en su relato «muchísimas contradicciones», según indicó hoy esta profesional, que mostró «serias dudas» de que el episodio denunciado se hubiera producido.
De hecho, la psicóloga señaló que la chica le comentó en una de las sesiones que le iba a decir «toda la verdad», en un testimonio en el que reconoció que el hombre era «su novio», manteniendo sin embargo la violación del 17 de marzo. Además, también declaró como testigo el guardia civil que instruyó las diligencias y que fue al domicilio del inculpado aquel día, en el que no pudo ver en la muchacha signos de estar atemorizada o amenazada, si bien sí que pretendía no volver con sus padres, por el trato recibido.
A la vista de las pruebas practicadas, el representante del Ministerio Público ha retirado su acusación y ha interesado que se dictase una sentencia absolutoria, a lo que el presidente del tribunal ha accedido. Una vez concluido el juicio, el hombre, ya absuelto, ha preguntado quién le iba a pagar los destrozos ocasionados en su casa por la familia de la joven, y el magistrado le ha animado a tratar el tema con su abogada.

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