La Fiscalía pedía para él diez años de cárcel por una tentativa de homicidio
GRANADA, 23 (EUROPA PRESS)
La Audiencia Provincial de Granada ha condenado a cuatro años y un mes de prisión por dos delitos de lesiones a un portero de la discoteca «Zoo» de la capital que apuñaló a un cliente al que impidió la entrada y agredió a un compañero que intentó mediar en el conflicto.
La sentencia de la Sección Segunda, a la que tuvo acceso Europa Press, condena también a Adil G., de 28 años y nacionalidad marroquí, a indemnizar al cliente agredido con 13.621 euros y a su compañero de trabajo con 500.
En la sentencia se consideran hechos probados que sobre las 2,00 horas del pasado 4 de junio de 2004 Adil G. se encontraba en la puerta de la discoteca cuando entabló una discusión verbal con un compatriota en la que acabó por sacar una navaja con la que trató de agredirle, dirigiéndola hacia su cara.
El agredido alzó el brazo izquierdo para protegerse y paró el golpe, recibiendo en este lugar del cuerpo varios cortes, por los que comenzó a sangrar de forma abundante. Posteriormente se fue corriendo.
El hombre tuvo que ser intervenido de inmediato y la Sala asegura que de no haber sido así podría haber muerto a causa del «shock» hemorrágico.
En el transcurso de este incidente intervino también el otro portero de la discoteca y su hermano, que también ejerce esta profesión en un local próximo. Ambos se introdujeron en el interior de la discoteca, adonde Adil G. les siguió.
Los tres se enzarzaron en una pelea, en la cual Adil empujó sobre uno de los porteros un busto de decoración que le hirió en la cabeza.
Aunque la Fiscalía pedía para el procesado 10 años de prisión por una tentativa de homicidio, el juez no reconoce en Adil G. el ánimo de matar necesario para incurrir en este tipo de delito y le condena a cuatro años y un mes de cárcel por dos de lesiones.
EN EL JUICIO
Durante su comparecencia en la vista oral, el pasado 8 de septiembre, el inculpado, Adil G., negó haber agredido al denunciante ni haber sacado un arma blanca para apuñalarle. «Yo no puedo trabajar con navaja», afirmó.
De hecho, aseguró ante el tribunal que sólo intentó defenderse, sin objeto alguno, de otro de los porteros que trabajaba con él, del hermano de éste, de otro joven y del propio denunciante que, según dijo, le agredieron con una especie de palo de hierro.
El denunciante reconoció ante la Sala haber insultado al portero acusado, pero sólo cuando el trabajador le negó la entrada empujándole sin darle ninguna razón. Fue en ese momento cuando el portero sacó un cuchillo y lo dirigió hacia su cara o su cuello, agresión que pudo repeler, según dijo, porque antepuso su antebrazo, que sí resultó lesionado.

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