GRANADA, 5 (EUROPA PRESS)
La familia de Federico García Lorca ha solicitado reservarse el derecho de identificar los restos del poeta en el caso en el que se proceda a la exhumación de la fosa de Alfacar (Granada), en la que además podrían estar enterrados los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas y el maestro Dióscoro Galindo.
Así lo han hecho constar en la alegación presentada a la apertura de la fosa ante la Consejería de Justicia de la Junta de Andalucía, documentación en la que los herederos expresan su deseo de que no se remuevan los restos de García Lorca, si bien piden subsidiariamente poder identificarlos si el proceso de exhumación se lleva a cabo «y disponer de los mismos», así como el ejercicio «de cuantas acciones y derechos» pudieran corresponderles.
La familia plantea asimismo en el escrito presentado, al que tuvo acceso Europa Press, que se considere la posibilidad de habilitar los terrenos donde se ubican las fosas como un lugar autorizado para el enterramiento, «facilitando el reconocimiento y protección de la totalidad de las víctimas que allí yacen», puesto que en los parajes situados entre Víznar y Alfacar podrían yacer miles de represaliados.
Su posición, según señalan, está «condicionada» por la «incertidumbre» que existe acerca del destino de los restos que se exhumen, y por que las opciones que actualmente se ofrecen no satisfacen sus «verdaderos sentimientos». «La perentoriedad de los plazos administrativos, y la necesidad de hacer oír nuestra opinión en una cuestión que nos afecta, nos obliga a emitir una opinión sobre la solicitud planteada, ignorando, a fecha actual, cuál es el destino último que se dará a aquél lugar donde tantos, anónimos o no, se hallan supuestamente enterrados», apuntan.
En ese sentido, los familiares del poeta piden, una vez más, que sus restos «no sean removidos de donde, supuestamente, yacen desde hace más de setenta años», precisando que su opinión es «igual de legítima que cualquiera otra».
«Nunca hemos solicitado la búsqueda de los restos de Federico García Lorca; creemos que Federico García Lorca es universal por su obra única, y que en ese sentido está vivo, con la vida que la memoria colectiva le presta a los grandes artistas. Por esa razón, desde la familia promovimos en su día la creación de una Fundación para el estudio y difusión de su obra, Fundación que seguimos apoyando actualmente, y de un centro cultural de muy próxima apertura. Su muerte lo ha convertido en universal de otra manera: ha llegado a ser emblema de todas las víctimas justamente por haber corrido una suerte común con muchos otros. De ahí nuestra insistencia en no singularizarlo ni apartarlo de las otras víctimas de la represión en Granada», mantienen.
INSTAN A LA JUNTA A QUE «NO CONDENE AL OLVIDO A LOS DEMÁS»
Aún así, dado que la exhumación está «promovida por otros» –concretamente por la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica (AGRMH), que actúa en nombre de Galadí y Galindo– pero que afecta a un enterramiento donde se cree que podría encontrarse Lorca, los herederos instan a la Junta de Andalucía a que no adopte «una solución parcial» o «individualizada», que, «a fuerza de ensalzar la memoria de unos (los que sean exhumados e identificados), condene al olvido a los demás». «Nuestro deseo es, pues, que no se rompa el lugar donde descansan los restos, y se abra sólo para unos, sino que se adopten las medidas necesarias para preservar aquel lugar como está, dedicado a la memoria colectiva de la víctimas (de todas ellas)», sostienen el escrito.
De esta forma, piden que «desde la comprensión y el reconocimiento del legítimo interés de aquellos parientes que desean la identificación de los restos de los suyos», se reconozca «idéntica legitimidad» al deseo de aquellos que no quieren que los restos de sus parientes, que supuestamente descansan allí, sean removidos. «Por ello la decisión que se adopte ante la solicitud efectuada deberá permitir que el interés, minoritario, manifestado en el expediente a favor de la exhumación, no suponga un menoscabo del interés también expuesto por los familiares de los otros supuestos ocupantes de la fosa de que no se perturbe la tranquilidad de sus muertos», precisan.
Para la familia, la solicitud de exhumación que obra en la Consejería, que partió de la AGRMH en nombre de Galadí, pero también de Galindo, «no puede escindirse» de las consecuencias que de su estimación «se habrían de producir sobre el resto de las víctimas que allí se encuentran».
TRES CATEGORÍAS DE VÍCTIMAS «EN NOMBRE DE LA MEMORIA HISTÓRICA»
Así, puesto que según la ley que regula el protocolo de exhumaciones el destino de los restos identificados será el que dispongan los familiares y el de los no identificados o identificados pero no reclamados será el cementerio de la población en la que se halle la fosa, podría darse una situación que «en nombre de la memoria histórica» divida a las víctimas en tres categorías.
Según precisan los García Lorca, los familiares podrían disponer de los restos de sus allegados, y los que no fueran identificados deberían ser trasladados a una segunda fosa, esta vez en un cementerio municipal, pero, aquellas personas enterradas en fosas, «que no han merecido el interés de la asociación solicitante», «permanecerán en aquel lugar sin protección alguna, al albur de las decisiones que en un futuro puedan adoptarse sobre la suerte de los terrenos». «¿Es eso lo único que podemos esperar», se preguntan.
Siendo pues un «hecho asumido» la existencia de numerosas víctimas cuyos restos reposan en aquel lugar, los García Lorca abogan por que se reconozca esa realidad y se dispense al paraje el «tratamiento que merece». El protocolo de exhumaciones señala la posibilidad de que los restos no identificados puedan ser también inhumados «en el lugar autorizado por la Administración competente», como una alternativa a la inhumación en un cementerio, por lo que, a juicio de los herederos del poeta, «si existe la posibilidad de que la Administración competente pueda autorizar esa inhumación posterior de los restos, no debiera existir ningún impedimento para que, sin necesidad de la previa exhumación, pudiera habilitarse como lugar autorizado para el enterramiento el espacio donde se encuentran ubicadas las fosas, otorgando a dichos terrenos el estatuto jurídico necesario para ello, lo que supondría no sólo el reconocimiento moral e histórico (para nosotros y para las generaciones venideras), sino también la protección de aquel paraje, garantizando su respeto y dignidad».
Por esta razón, solicitan de la Junta de Andalucía que evite adoptar «una decisión individualizada», circunscrita «exclusivamente» a las víctimas que se citan en la solicitud, y, en su lugar, «procure dar satisfacción a la totalidad de las víctimas allí enterradas, protegiendo su memoria y dignidad». Para ello, los lugares donde se encuentran las fosas en Alfacar «deberían ser declarados como lugar apto para el enterramiento, para así proteger a todas las víctimas de la represión que allí yacen e impedir que se borren las huellas de todos los represaliados, preservando el lugar como un fiel sitio de memoria de las víctimas de la Guerra Civil».
Las alegaciones, de fecha 2 de octubre de 2009, están firmadas por Vicenta Fernández-Montesinos García, Manuel Fernández-Montesinos García, Concepción Fernández-Montesinos García, Gloria García-Lorca de los Ríos, Isabel García-Lorca de los Ríos y Laura García-Lorca de los Ríos.

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