GRANADA, 8 (EUROPA PRESS)
La Fiscalía de Granada mantuvo hoy en sus conclusiones definitivas su petición de diez años de prisión para el portero de la discoteca «Zoo», situada en el centro de la capital granadina, acusado de apuñalar a un cliente al que impidió la entrada y agredir a otro portero que intentó mediar en el conflicto.
En el juicio, celebrado hoy en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, la acusación particular ha pedido para el procesado una pena de siete años y medio de cárcel por el delito de tentativa de homicidio, mientras que la defensa ha solicitado la libre absolución o que, de forma alternativa, los hechos se consideren un delito y una falta de lesiones.
Durante su comparecencia, el inculpado, Adil G., de nacionalidad marroquí, negó haber pegado o agredido el pasado 6 de junio de 2004 al denunciante, de iniciales M.B. y de la misma nacionalidad, ni haber sacado un arma blanca para apuñalarle. «Yo no puedo trabajar con navaja», afirmó. De hecho, aseguró ante el tribunal que sólo intentó defenderse, sin objeto alguno, de otro de los porteros que trabajaba con él, del hermano de éste, de otro joven y del propio M.B., que, según dijo, le agredieron con una especie de palo de hierro.
De igual forma dijo no haber perseguido a M.B., como la supuesta víctima sostiene, y desconocer cómo éste pudo resultar herido. El denunciante reconoció ante la Sala haber insultado al portero acusado, pero sólo cuando el trabajador le negó la entrada empujándole sin darle ninguna razón. Fue en ese momento cuando el portero sacó un cuchillo y lo dirigió hacia su cara o su cuello, agresión que pudo repeler, según señaló M.B., porque antepuso su antebrazo, que sí resultó lesionado.
La víctima, según su relató, salió corriendo del lugar hacia el Corte Inglés pero perseguido navaja en mano por su presunto agresor, que sólo al ver llegar a la Policía se marchó para evitar ser visto.
Durante el juicio, que ha quedado hoy visto para sentencia, comparecieron como testigos otros trabajadores de la discoteca y de los locales de ocio cercanos que, aunque ofrecieron distintas versiones de lo sucedido sí coincidieron en que existió una discusión entre el denunciante y el denunciado. Uno de los porteros que trabajaba con Adil aseguró que intentó frenar al acusado cuando vio que amenazaba con el arma al cliente y que, después de lo ocurrido, el presunto agresor le golpeó con un busto decorativo al preguntarle por qué había actuado de la manera que lo había hecho.
Testimonio diferente apuntó el portero de una sala cercana a la discoteca, que afirmó que fue M.B. quien sacó el cuchillo y que, después de caer al suelo tras el altercado resultó herido sin que él pudiera ver cómo. Asimismo, este trabajador mantuvo que en los años en los que conocía a Adil nunca le vio usar un arma ni tener problemas con nadie. «No quiero que se meta en la cárcel a una persona que no se lo merece», señaló.
Los médicos forenses que reconocieron a M.B. afirmaron además que las heridas que sufrió M.B. fueron de carácter muy grave, puesto que, de no haber recibido asistencia médica inmediata, pudo haber perdido gran cantidad de sangre que le podría haber ocasionado la muerte, puesto que el arma le seccionó una vena del antebrazo.
El Ministerio Público solicita, además de la pena de cárcel, que el acusado indemnice a M.B. en 6.000 euros y al portero al que agredió en 500 euros, cantidades que, en caso de impago, deberán ser abonadas por la empresa «Diversión y Recreo S.L., propietaria de la discoteca.

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