GRANADA, 28 (EUROPA PRESS)
Justo Márquez, el granadino de 46 años que emprendió ayer una caminata hacia Madrid con una cruz a cuestas para protestar por no poder usar el agua de un estanque familiar, ha perdido esta mañana el conocimiento a consecuencia de un golpe de calor y ha sido traslado a un centro sanitario.
Justo informó a Europa Press de que inició hoy la segunda etapa de su viaje sobre las ocho de la mañana y unas cuatro horas después se desmayó en la antigua carretera N-323, a la altura del túnel de la Gorgoracha, donde fue socorrido por algunos conductores que al verle tirado en la vía y con la cruz encima pararon sus vehículos y avisaron a los servicios sanitarios del 061.
El hombre fue trasladado en ambulancia hasta el Hospital Santa Ana de Motril (Granada), donde ha sido sometido a diversas pruebas que permitirán a los facultativos confirmar los motivos por los que ha perdido el conocimiento.
Justo se encuentra en Observación del Hospital Santa Ana a la espera de recibir el resultado y aseguró que, salvo que se trata de «algo grave», continuará con su caminata de protesta hasta Madrid, donde pretende reunirse con representantes del Ministerio de Justicia.
Fue ayer cuando emprendió su marcha desde los juzgados de Almuñécar, donde permaneció la pasada semana con la misma cruz de tres metros de longitud que ahora le acompañará en su singular viaje, que –según estimó– le llevará unos 20 días.
Justo llegó ayer hasta Motril, donde ha pasado la noche, y pretende continuar hoy su camino si la salud se lo permite, después de que también emprendiera a principios de mes una huelga de hambre que duró cinco días y que abandonó tras lograr su objetivo de reunirse con la jueza que había llevado su caso y que –según aseguró– le dijo que «su problema se resolvería en unos días», aunque finalmente «la promesa no se cumplió».
La polémica radica en que el cuñado de Justo, que está incapacitado mentalmente, es dueño de un cortijo situado en Almuñécar que recibió a raíz de una herencia y que cuenta con un estanque que comparte con otro propiedad colindante, la de su tía.
Según explicó, ella tiene en sus terrenos los accesos de agua y se ha negado a dejarles usar el agua, llegando a denunciarles por este asunto. De este modo, la familia no puede usar el cortijo, que permanece deshabitado desde hace casi un año.
Tras hablar con su abogado, Justo «ha comprendido» que el Juzgado de Almuñécar «no le va a solucionar su problema», por lo que ha decidido emprender esta marcha a fin de solicitar una entrevista con representantes del Ministerio de Justicia, a los que quiere exponer su situación y pedir ayuda.

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