GRANADA, 12 (EUROPA PRESS)
La Audiencia de Granada ha absuelto a un policía nacional acusado de agredir en la zona de la Plaza de Toros de Granada a un joven que hacía «botellón», al haber «dudas razonables» en la prueba de cargo y al considerar que el agente hizo uso de la violencia en el ejercicio de sus funciones.
La Sección Segunda también ve inocente al joven, al que el fiscal lo consideraba también presunto autor de una falta de lesiones, al no haber quedado acreditado tampoco que éste causara contusión o herida alguna al policía.
El tribunal apunta a las «contradictorias e irreconciliables» versiones de los dos acusados sobre lo que ocurrió, por lo que dice carecer de datos «suficientemente fiables» para decantarse por una u otra «al no advertir mayor o menor firmeza en uno que en el otro ni tampoco una especial actitud de alguno de ellos durante el acto del juicio oral que permita conferirle mayor credibilidad en detrimento de la del otro».
Según consta en la sentencia, a la que tuvo acceso Europa Press, los hechos se remontan a las 4,00 horas del 23 de julio de 2006, cuando un grupo de jóvenes se encontraba en la Plaza Doctor López Neira en lo que se conoce como «botellón», cuando llegaron dos agentes, uno de ellos el acusado.
Los policías, que había acudido al lugar en un vehículo policial, se dirigieron a uno de los jóvenes allí reunido y, al comprobar que estaba sacando del interior de la plaza una motocicleta que había estacionado en lugar no habilitado, le pidieron la documentación para multarlo.
Cuando se encontraban identificándole, se acercaron a los agentes un grupo de cinco o seis jóvenes amigos del anterior, que los rodearon y comenzaron a increparles su actuación, destacando Luis M.D., que entonces tenía 22 años, a quien también se le pidió su documentación para denunciarles. Como el joven se negó insistentemente a entregarle el DNI pretextando que él no había hecho nada y trató de marcharse del lugar, uno de los policías –el procesado– se dirigió a él para impedírselo.
En ese momento el joven echó a correr calle abajo para escapar, saliendo detrás de él el agente que, pare reducirlo y asegurar su detención, le propinó con la defensa reglamentaria varios golpes. Comoquiera que el detenido tenía una herida sangrante en la parte superior de su ceja izquierda, los policías decidieron conducirlo al hospital, trayecto en el que, entre protestas, el joven dijo que era sobrino del entonces alcalde de Granada.
Una vez en el hospital, el herido fue atendido y curado, quedando bajo la custodia de una patrulla. Por otro lado, el agente interviniente se desplazó a otro centro hospitalario aquejado de leves erosiones en las manos y una contractura cervical.
El fiscal veía presunto autor de un delito de lesiones al policía, para el que pedía, además de un año de cárcel, el pago de una indemnización de 2.500 euros por las lesiones y secuelas ocasionadas al joven, cantidad de la que debería responder el Estado subsidiariamente.
El joven, acusado de una falta de lesiones, se enfrentaba al pago de una multa de 800 euros y de una indemnización al agente en 120, por las lesiones.
Sin embargo, la Sala considera que la prueba de cargo aportada por las partes acusadoras durante el juicio oral fue «débil» y «tan confusa como los hechos mismos», por lo que no se ha podido esclarecer con la necesaria seguridad la intervención que tuvo cada acusado en el incidente surgido.

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