MADRID, 10 (EUROPA PRESS)
Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad de Granada han detectado en los Pirineos microorganismos de origen africano, unas bacterias que llegan cada año a Europa suspendidas en partículas de polvo y arena transportadas por el viento y cuya presencia se acentúa por el cambio climático
La mayoría queda en estado latente, pero algunas se desarrollan con éxito y pueden llegar a colonizar el ecosistema, según explica el estudio publicado en la revista Environmental Microbiology, reseñadas en el último número de la revista Science.
El grupo dirigido por Emilio Ortega Casamayor, del Centro de Estudios Avanzados de Blanes del CSIC (Gerona), analizó las bacterias presentes en el agua de los lagos del Observatorio Limnológico de los Pirineos (situado en el Parque Nacional de Aigúestortes, en Lérida) y las comparó con las presentes en muestras de polvo recogidas en el desierto de Mauritania, el lugar donde se originan muchas de las tormentas de polvo que llegan a Europa. Los investigadores han tomado como referencia los lagos de alta montaña de los Pirineos ya que «estos lagos podrían actuar como sistemas de alarma temprana frente a microorganismos colonizadores», según Casamayor.
Como explica Casamayor, lo más frecuente es que la mayoría de microorganismos, aunque lleguen vivos, no se desarrollen: «la mayoría queda en estado latente en espera de tiempos mejores o bien el propio sistema los controla a través de depredadores; aunque estos aspectos aún los estamos estudiando».
Entre los microorganismos hallados se encuentran bacterias relacionadas con Acinetobacter, un patógeno oportunista (que de momento se encuentra en muy bajas concentraciones y en estado latente), Pseudomonas o Staphylococcus. Además, han identificado un grupo, al que han llamado Airbone-beta 1, que está presente en los suelos africanos y que sí ha colonizado con éxito algunos lagos de los Pirineos y de otras partes del mundo.
«Estos microorganismos carecen de esporas, así que deben disponer de algún otro mecanismo que desconocemos para resistir los viajes en la alta atmósfera, donde la sequedad y la radiaciones dañinas son tremendas», indica el científico del CSIC.
CAMBIO CLIMÁTICO
El fenómeno no es nuevo, pero se ha acentuado en los últimos años debido a la sequía prolongada que sufren las zonas del Sáhara y el Sahel, así como por el crecimiento de las prácticas agrícolas y ganaderas extensivas en la zona.
«El cambio en el régimen de pluviosidad y en los usos de la tierra, las malas prácticas ganaderas y agrícolas, la erosión y la pérdida de la cubierta herbácea protectora en amplias zonas de África tiene efectos remotos sobre ecosistemas europeos de alta protección, como los Parques Nacionales», explica el investigador.
El aumento de temperaturas no sólo favorece la dispersión de microorganismos, sino que puede acentuar el desarrollo de los que permanecían en estado de latencia: «El aumento de las temperaturas promedio en Pirineos en los últimos años, la disminución de la capa de nieve, la menor duración de la cubierta de hielo en los lagos y un calentamiento extendido de las masas de agua pueden favorecer una mayor actividad biológica de estos microorganismos invasores», augura Casamayor.

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