GRANADA, 6 (EUROPA PRESS)
La Fiscalía de Granada ha pedido en sus conclusiones definitivas el internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario durante un máximo de 14 años de Jorge D.M., acusado de apuñalar con un cuchillo jamonero a una mujer a la que no conocía, que caminaba por la calle Alondra de la capital granadina empujando el carrito con su hija pequeña.
El Ministerio Público modificó su calificación al entender que el acusado, politoxicómano desde su juventud, padece una esquizofrenia paranoide diagnosticada en 1999, con un brote de alucinosis, que ocasionó el día de los hechos, el 22 de junio de 2007, una «anulación completa de su capacidad volitiva».
Así, aunque en principio no contemplaba circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal del acusado, al que ve responsable de un delito de asesinato en grado de tentativa, después de la celebración del juicio en el día de hoy, el fiscal considera que concurre la eximente completa de enajenación mental y en consecuencia interesó su libre absolución con internamiento en centro psiquiátrico.
La Fiscalía aumentó además su solicitud de responsabilidad criminal, sumándole a la indemnización que ya pedía de 30.000 euros, 3.000 euros por los perjuicios estéticos de la víctima y 6.000 por los daños morales.
La acusación particular se adhirió totalmente a la petición del fiscal, mientras que la defensa contempló la comisión de un homicidio y no un asesinato en grado de tentativa, adhiriéndose a lo referido a las circunstancias psiquiátricas del acusado.
SE DECLARA CULPABLE Y SE NIEGA A CONTESTAR
El juicio transcurrió hoy rápido en la Sección Primera de la Audiencia de Granada, puesto que el hombre se declaró culpable desde un primer momento y se negó a contestar a las preguntas de las partes. Sí lo hizo su víctima, en calidad de testigo protegido, que recordó que iba caminando por la calle cuando oyó a alguien correr detrás de ella y sintió que le agarraban fuertemente del pelo, echándole la cabeza para atrás.
En todo momento su agresor la tenía agarrada mientras la apuñalaba por la espalda, en tórax, cuello y brazo, ya que nunca consiguió verle bien la cara. Intentó huir en lo que fue una reacción «instintiva» dejando a su hija en la otra acera, a la que, después de ser apuñalada, acudió para ver cómo estaba. «Las puñaladas no se sienten, había miedo, incomprensión e impotencia, pero no dolor», dijo la mujer, que cree que el inculpado fue a «cortarle» el cuello.
Un grupo de personas que se encontraban en el lugar la atendieron a la espera de la llegada de los servicios sanitarios. Como consecuencia, según dijo, ha tenido un año la mano derecha impedida, ya que el cuchillo le alcanzó el nervio y ahora la puede usar pero con limitaciones. A nivel psicológico, se ha convertido en una persona «con muchos miedos» e «inseguridad» y en lo estético sufre cicatrices visibles.
También declaró como testigo protegida una chica de 14 años que vio la agresión y cómo después de ésta el procesado dejó el lugar yéndose tranquilamente andando. Cuando fue arrestado, en el mismo barrio, los jóvenes que había visto lo sucedido le señalaron, a lo que éste reaccionó riéndose, indicó la joven.
El psiquiatra que lo atendió aseguró que el inculpado es una persona «fría», «falta de afectividad» y «segura de sus acciones». Los rasgos de su personalidad y el hecho de que dijera que había agredido a la mujer porque «le había mirado mal» le indicó al experto que sufre un trastorno esquizoide, similar al psicopático, en el sentido de que hay en él una escisión entre su intelecto y la objetividad.
El que se fuera paseando tranquilamente por la zona tras apuñalar a la mujer, que cuando lo identificaran se riera y que se le encontraran en la mochila que portaba notas relativas a muertes de mujeres son indicativos, según el perito, de que el hombre presentaba además una «alucinosis progresiva».
A su juicio sus funciones mentales estaban «totalmente abolidas», lo que hace «recomendable» su internamiento, puesto que la mezcla de su politoxicomanía y sus brotes sicóticos lo convierten en un sujeto peligroso.
Los médicos forenses que atendieron a la víctima señalaron que sus heridas conllevaban un cierto riesgo vital, de no haber sido atendida, si buen puntualizaron que no afectaron a órganos fundamentales, aunque la del cuello podría haber afectado a la carótida con peores resultados.

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