GRANADA, 05 (EUROPA PRESS)
La Fiscalía de Granada ha pedido una pena de 12 años de prisión para Manuel R.S., acusado del homicidio de la estudiante marroquí Lamyae Denna, que murió hace ahora un año a consecuencia de las más de 20 puñaladas que recibió en su domicilio de Granada capital.
El hombre de 53 años se enfrenta además al pago de una indemnización de 300.000 euros a los padres de la joven, que el 4 de marzo de 2008, cuando ocurrieron los hechos, tenía 23 años, según consta en el escrito de calificación del fiscal, al que tuvo acceso Europa Press.
Fue sobre las 14,00 horas de ese día cuando el procesado entró en la casa de la estudiante de Farmacia, que se encontraba sola en su domicilio. Por causas que no se han podido determinar, Manuel R.S. se dirigió a la cocina para coger un cuchillo y con él fue hasta el salón de la vivienda, donde se abalanzó sobre la joven asestándole varias puñaladas, sobre todo en el tórax y en el pecho, «con el ánimo indiscutible de quitarle la vida».
Según el relato fiscal, al sentirse herida, Lamyae trató de salir de la vivienda, cayendo al suelo cuando se encontraba en la puerta de entrada, hecho que impidió al acusado, que la seguía, salir del piso. Acto seguido, Manuel R.S. arrastró el cuerpo herido de la chica, y lo llevó al último dormitorio de la vivienda. Después se marchó del lugar.
Lamyae Denna falleció entre las 14,30 y las 15,00 horas a consecuencia de sus heridas, de las que cuatro fueron mortales, según la autopsia, tres que lesionaron su corazón y una cuarta que afectó a la cava inferior y al pulmón.
Según informaron a Europa Press fuentes judiciales, la causa está pendiente de su traslado a la Audiencia de Granada, donde un jurado popular enjuiciará al acusado, en prisión desde las 22,00 horas del mismo día en que se produjeron los hechos.
Cuando fue detenido reconoció a la Policía haber apuñalado a la chica, aunque alegó que «estaba borracho» y que «se le fue la cabeza». La víctima conocía a su presunto agresor, que le había hecho con anterioridad algunas «chapuzas» en casa.
La joven fallecida, natural de la ciudad de Taza, al norte de Marruecos, vivía con otras dos estudiantes en un piso situado en la calle San Ambrosio, una zona cercana al Campus universitario de Cartuja. Fue en su domicilio donde fue encontrada por una de sus compañeras, que se había marchado por la mañana a clase.
La Policía Nacional atribuyó a «motivos sexuales» lo ocurrido, aunque el acusado no llegara agredir sexualmente a la joven, con la que se «ensañó», según señaló en rueda de prensa el entonces jefe superior de Policía en Andalucía Oriental, Luis de Haro Rossi.
Tras hacerse pública la muerte de Lamyae se sucedieron en Granada las concentraciones de protesta, tanto desde la comunidad islámica como desde la universitaria, cuyos miembros guardaron minutos de silencio en repulsa por el «cruel asesinato» de la estudiante.

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