GRANADA, 20 (EUROPA PRESS)
Los trabajadores de la empresa Rober S.A., concesionaria del servicio de autobuses urbanos en la capital, afrontan hoy su última jornada de huelga, tras nueve días de paros que se han desarrollado sin ningún tipo de acuerdo entre las partes y que han afectado a unos 7.800 usuarios diariamente.
En declaraciones a Europa Press, el presidente del comité de empresa, Ángel Aliaga (CCOO), criticó la «lamentable» actitud adoptada por el Ayuntamiento en todo el conflicto, al haberse «desvinculado del mismo» y no exigir a la patronal que cumpliera con los acuerdos que pusieron fin a la huelga de junio de 2007.
En concreto se refirió a la contratación fija de 19 empleados eventuales, la aplicación de una misma escala de antigúedad y la modificación de un artículo del convenio colectivo a fin de que los conductores pudieran decidir cómo gestionar las horas extras, con descansos o cobrándolas.
En este sentido, se mostró contrario a que haya desaparecido del contrato entre Rober y Ayuntamiento la cláusula que obligaba a la empresa a cumplir los acuerdos alcanzados con los trabajadores, «un ejemplo más del compadreo que hay entre ambas partes», añadió.
«Los poderes públicos han pasado olímpicamente del conflicto, a sabiendas de que si se hubieran implicado en el conflicto se habría solucionado en dos días», lamentó Aliaga, quien se mostró dispuesto a retomar las reivindicaciones una vez que finalicen las elecciones sindicales en la empresa, destacando que «lo que se está pidiendo es la estabilidad de los trabajadores».
En contraste, el sindicalista alabó la «exquisita» actitud de los huelguistas, «por su esfuerzo y el trato dado a los compañeros que ejercieron su derecho a trabajar».
Por su parte, el gerente de Rober, Guillermo Robles, insistió en que esta huelga «no ha tenido ningún sentido», especialmente porque la vigencia del convenio de 2008 ha finalizado y no era posible aprobar acuerdos en el marco del mismo.
Así, criticó que Aliaga no quisiera firmar el documento en su día, pese a que incluía la contratación fija de los 19 empleados eventuales.
«No han conseguido ninguno de sus fines, sólo molestar a los ciudadanos y perjudicar el buen nombre de la compañía y creo además que han quedado a la altura del betún», relató Robles, quien calculó que la empresa habrá dejado de recaudar unos 6.000 euros por cada día de paros.
Las movilizaciones comenzaron el pasado 30 de enero con una jornada completa de huelga y continuaron con nueve días alternos de paros de cinco horas, en los que no se han producido incidentes destacados en la salida de los servicios mínimos, fijados en un 30 por ciento.
Durante este tiempo sólo se produjo un encuentro entre el comité de empresa y la patronal, que se negó en todo momento a negociar asuntos que correspondían al convenio de 2008 y que ha emprendido acciones legales por considerar que la convocatoria «puede ser tachada de ilegal».
Los grupos municipales de IU y PSOE en el Ayuntamiento exigieron estos días al equipo de gobierno, del PP, una mayor implicación en el conflicto, incluso la formación de izquierdas le instó ayer a que rescate el servicio de transporte público y que proceda a su municipalización, ante los «incumplimientos de Rober».

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