El juicio ha quedado visto para veredicto del jurado
GRANADA, 5 (EUROPA PRESS)
La Fiscalía rebajó hoy en sus conclusiones definitivas de 18 a 15 años su petición de cárcel para el albañil acusado de apuñalar mortalmente a otro en su domicilio de Cijuela (Granada), al considerar que cometió un homicidio y no un asesinato, desestimando así la alevosía.
En la cuarta y última sesión en la Audiencia de Granada del juicio, que ha quedado visto para veredicto, la representante del Ministerio Público señaló además que en los hechos, que se produjeron en la madrugada del 2 de diciembre de 2006 después de que ambos se pelearan en un club de alterne, concurrió la agravante de abuso de superioridad, por la posición de ventaja del inculpado, que estaba armado.
La fiscal incidió en la exposición de su informe en que el procesado, Mario G.S., tenía un «móvil» para matar a José M.G.F., que entonces tenía 36 años, estaba casado y con dos hijos, ya que después de ser golpeado y no poder «saldar cuentas» con el después fallecido, se sentía «ultrajado», dando muestras de «rabia» y «resentimiento» que expresaba no sólo con sus actos –ya que tuvo que ser sujetado por los porteros del local– sino también por sus palabras.
El acusado, según recordó, amenazó de muerte al que después fue apuñalado dirigiéndose a él diciéndole «que lo iba a matar, juro que a este cabrón lo mato». Asimismo en su vehículo aparecieron restos de sangre de la víctima, que «nunca» se introdujo en ese coche, cuya matrícula fue además apuntada por la mujer del fallecido, que vio cómo su marido se peleaba con una persona que después se subió a un automóvil.
Para la fiscal, la mujer del fallecido, no tenía ninguna razón para inculpar a Mario G.S., al que sólo conocía de vista, por lo que no es creíble «una teoría de la conspiración de la familia», un argumento «que no tiene ni pies ni cabeza».
«Qué mas da cómo fuera la víctima. Por muy pendenciero o por muy aficionado a las copas que fuese no merecía ser matado», indicó la representante del Ministerio Público, que trató así de desvirtuar el argumento esgrimido por la defensa, que ha tratado de demostrar la «agresividad» del fallecido y que esa misma noche ya se había peleado con otras personas.
Para la acusación particular, que rebajó también su petición de 25 a 20 años de cárcel manteniendo el delito de asesinato –con alevosía pero sin ensañamiento–, también consideró que la práctica de las pruebas han destruido la presunción de inocencia del acusado. Para esta parte ha sido clave la existencia de amenazas previas, la identificación de la matrícula y las pruebas de la sangre encontrada en el vehículo del inculpado.
Sin embargo, la defensa, por su parte, indicó que su patrocinado «no ha tenido nada que ver con los hechos de los que se le acusa». «Tuvo lugar una pelea que terminó con dos puñaladas. Hubo homicidio, pero Mario G.S. no lo cometió», manifestó ante el tribunal del jurado.
El letrado, que mantuvo su petición de libre absolución, resaltó el hecho de que no existiera «beligerancia» previa entre el acusado y al víctima aunque después protagonizaran una riña en el club de alterne en el que ambos se intercambiaron diferentes golpes. Fue para el abogado «imposible» que después de ese enfrentamiento, que se produjo poco antes de las seis de la mañana, al inculpado le diera tiempo a trasladarse con su vehículo hasta Cijuela desde Bobadilla, dejando a sus amigos en sus domicilios, teniendo en cuenta que José M.G.F. ingresó herido en el hospital sobre las 6,20 horas.
Además consideró que la viuda del albañil apuñalado «ha mentido» en el juicio, incluso en los guarismos que apuntó de la matrícula del coche del hombre que atacó a su marido ya que es «miope» y es «extraño» que pudiera hacerlo.
En su uso del derecho a la última palabra, Mario G.S. negó haber cometido los hechos que se le imputan y se quejó de llevar esperando 26 meses «a que se haga justicia», momento en el que un familiar de la víctima ha proferido gritos contra éste, lo que ha provocado que el presidente del tribunal haya pedido el desalojo de la sala.
Está previsto que, una vez entregado el objeto del veredicto, el jurado, compuesto por tres mujeres y seis hombres, emita su dictamen sobre la culpabilidad o no culpabilidad del procesado.

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