GRANADA, 3 (EUROPA PRESS)
La Audiencia de Granada ha condenado a siete años de cárcel a un joven británico, Stefan G.B., de 19 años, por agredir sexualmente a una anciana de 77 en la localidad granadina de Montefrío el pasado 27 de enero de 2008.
Asimismo, el procesado, autor de un delito de abusos sexuales, deberá indemnizar en la cantidad de 12.000 euros a su víctima, a la que el tribunal considera «especialmente vulnerable» por su edad, que dificultaba su posibilidad de defensa.
En el fallo, al que tuvo acceso Europa Press, la Sección Segunda considera probado que el inglés, que reside en España desde hace unos seis años, trabajaba como camarero en el Mesón Curro Lucena, situado en la carretera Montefrío-Íllora.
El 27 de enero de 2008, sobre las dos de madrugada y después de trabajar, se marchó del establecimiento junto con el dueño del negocio y una compañera de trabajo con destino al ferial de Montefrío para asistir a un concierto.
El joven llevaba entonces ropa de trabajo, un pantalón oscuro y camisa clara con botones blancos. Sobre las cuatro de la madrugada sus acompañantes se marcharon del lugar, dejando allí «bastante bebido» al británico, al que le afecta «fuertemente» la ingesta de alcohol, «hasta el extremo de perder parcialmente el control de sus actos».
Esa misma noche, sobre las seis de la madrugada, deambuló hasta la casa de la anciana –de etnia gitana y con dificultades auditivas y para andar–, que había estado esa noche en una fiesta familiar.
TREPANDO POR UNA REJA
El inglés accedió al domicilio de la mujer trepando por una reja de una ventana de la planta primera, tras lo que bajó a la planta baja, que era donde estaba el dormitorio de la anciana, que ya se encontraba acostada.
Al oír ruidos en su casa, la mujer creyó que se trataba de algún familiar, por lo que, preguntando quién era, encendió una luz y vio a un varón joven que no conocía, que podía medir 1,75 metros, delgado, de piel clara y con pelo corto y rubio.
Éste le dijo que «iba a dormir» en acento castellano y, posteriormente, agredió a la anciana y le frotó algo por la boca, la tiró al suelo sujetándola fuertemente con su cuerpo y, ante su resistencia, le propinó golpes que le ocasionaron lesiones. Le arrancó la ropa interior y le introdujo entonces un dedo en la vagina, levantándole la camiseta y sacándole un pecho que luego le mordió, según consta en la sentencia, contra la que cabe recurso de casación.
En el forcejeo, la señora consiguió arañar a su agresor y arrancarle los botones de su camisa, que quedaron en el suelo del dormitorio y que después fueron encontrados por la Guardia Civil. Asimismo el autor de la agresión perdió en el lugar de los hechos un teléfono móvil. Los botones coincidían con los de las camisas de los camareros del Mesón Curro Lucena y el teléfono era el del joven posteriormente acusado.
Durante la sesión del juicio, el pasado 15 de enero, el acusado aseguró en su comparecencia no conocer ni de vista a la anciana, en cuya vivienda dijo no haber estado nunca ni conocer dónde se sitúa. Según explicó, cuando finalizó el concierto al que acudió con sus compañeros fue asaltado por tres individuos que le robaron la chaqueta, en la que llevaba el móvil y algo de dinero.
La mujer, Custodia J.O., no supo decir al tribunal a la primera que el que se sentaba en el banquillo era el que la agredió el pasado año. Se dirigió al público y llegó a pararse delante de un joven, pero no supo identificar a Stefan como el agresor hasta que el presidente le preguntó si podría tratarse del acusado.

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