GRANADA, 22 (EUROPA PRESS)
La Consejería de Medio Ambiente ha iniciado cortas en los pies de 300 árboles de la Dehesa del Generalife, en Granada, tras detectar una plaga de insectos perforadores en la Dehesa del Generalife, afectada por los incendios de 2005 y 2007 y la sequía de los últimos años.
Los perforadores son insectos que producen la muerte de los árboles cuando cortan por completo la circulación de la savia y atacan principalmente a aquellos pies que se encuentran debilitados para después tratar de colonizar los sanos.
Desde el incendio de 2005, la Consejería de Medio Ambiente está trabajando para que estos insectos no se propaguen por otras zonas sanas del arbolado de repoblación de pino carrasco que conforma la mayor parte de la masa arbolada de la Dehesa del Generalife.
Se realizó entonces una corta fitosanitaria satisfactoria, aunque desde el primer momento los trabajos que se han desempeñado en esta zona han tratado de ser lo más conservadores posibles, evitando en la medida de lo posible la corta de aquellos árboles que tenían una mínima esperanza de vida y se han centrado los trabajos en aquellos cuya viabilidad y afección por la plaga hacía insostenible su permanencia, informó la Junta en una nota.
El incendio que afectó a la misma zona aproximadamente en 2007 dejó dañada un nueva superficie. Tras el siniestro no se acometieron actuaciones de control hasta observar su evolución, derivando ésta al desarrollo de insectos perforadores en los pies que habían sido afectados por el fuego, unos totalmente muertos y otros con grandes afecciones a sus copas.
Las actuaciones para el control de insectos perforadores se está centrando en dos grupos fundamentalmente. Los primeros trabajos están encaminados a la eliminación del material susceptible de ser colonizado debido a la debilidad del árbol, que podría provocar un nuevo foco de desarrollo de estos insectos. En segundo lugar se trabaja en la eliminación directa de la plaga, que ha de realizarse antes del comienzo de la época de reproducción de los insectos o, en su defecto, antes del fin del ciclo de reproducción de los mismos.
Actualmente, tras el incendio en la Dehesa del Generalife de 2007 existen unos 300 pies colonizados por insectos perforadores, fácilmente detectables debido al color verde pálido o marrón rojizo de su copa. Muchos de estos pies fueron afectados por el incendio pero se decidió darles una oportunidad a su recuperación al considerar que aún tenían esperanzas.
Tras la sequía de los últimos años, incluido 2007 y parte de 2008, estos pies no han podido sobrevivir por lo que se tendrán que cortar para controlar la población de perforadores y evitar la pérdida de más masa forestal.

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