GRANADA, 13 (EUROPA PRESS)
La empresa Rober, adjudicataria del servicio de autobuses urbanos de Granada, está probando desde el pasado verano los efectos del biodiésel en varios vehículos de su flota, con el objeto de que en unos seis meses la totalidad de los autobuses pueda usar el combustible ecológico.
En declaraciones a Europa Press, el director gerente de Rober, Guillermo Robles, explicó que por el momento sólo han podido probar este combustible en unos trece coches de los 130 que componen la flota, ya que aunque en un principio se pensó que esta iniciativa iría rápido, algunos problemas han propiciado que la operación no se pueda concluir con la celeridad deseada.
El principal, según precisó, es la dificultad para encontrar suministro de biodiésel en Granada, lo que provoca que por ahora no se pueda garantizar el suministro estable para la totalidad de la flota. En cualquier caso, Robles confió en que este problema se minimice con la puesta en marcha de la planta que en estos momentos se construye en Motril.
Según explicó, el uso de este producto –que es el resultado de una mezcla entre aceites domésticos usados y aceites vegetales de extracción de sobrantes de plantas y gasoil normal rebajado en algunos contenidos como azufre, lo que le hace menos tóxico y peligroso– a afectos del protocolo de Kioto, «equilibra el consumo de carbono» y «resulta medioambientalmente sostenible».
En cuanto a la potencia de los vehículos, el gerente aseguró que el uso de este combustible provoca una pequeña reducción de la misma, pero que es «prácticamente imperceptible». Así, aunque teóricamente tiene menor poder calorífico que el diésel, «en la práctica no se nota», según valoró.
Por otra parte Guillermo Robles puntualizó que el precio del biodiésel es un poco más elevado que el del diésel, si bien confió en que cuando haya una producción estable en España se equilibre. De momento, según apuntó, el Gobierno central no lo grava con impuestos.
El biodiésel es un biocarburante líquido que se produce a partir de semillas oleaginosas o aceites usados –en cuyo caso, se elimina un residuo– mediante esterificación, de modo que puede mezclarse con gasóleo o, incluso, sustituirlo totalmente en los vehículos fabricados desde mediados de los años 90.
Respecto a esta cuestión, Robles explicó que a algunos de los coches de la flota granadina, los más antiguos, puede que no se les llegue a suministrar nunca este combustible, ya que podría tener «efectos indeseados».

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