GRANADA, 1 (EUROPA PRESS)
El juzgado de lo Penal número 1 de Granada ha absuelto de la falta de lesiones a cuatro agentes de la Policía Local de Granada, que el 11 de enero de 2004 detuvieron a un inmigrante que vendía CD piratas en Puerta Real, en la capital, lo que desató un «tumulto» en la zona, al considerar el juez la eximente de «cumplimiento del deber».
Según la sentencia, a la que tuvo acceso hoy Europa Press, no se considera probado que ninguno de los agentes «se excediera de sus funciones ni usara violencia desproporcionada inadecuada para el cumplimiento de su función» contra el «top manta», así como tampoco que alguno de ellos «golpease al detenido con su defensa».
Los hechos se iniciaron cuando dos agentes policiales ejercían el mencionado día a las 20.20 horas sus «funciones propias» consistentes en la vigilancia de la venta ambulante en la zona, donde sorprendieron a A.C., condenado por una falta de resistencia a agentes de autoridad, con varios CD expuestos en una especie de manta por lo que se requirió su documentación.
A.C. cogió rápidamente lo que pudo y emprendió una «alocada carrera» en el transcurso de la cual tropezó y cayó al suelo, lo que aprovechó el agente para intentar levantarlo y retenerlo con la defensa reglamentaria.
La caída, consta en la sentencia, convocó a multitud de transeúntes, entre los que se encontraban I.M.F. y A.A.D., también condenados por un delito de atentado y otro de amenazas, respectivamente, así como a un número indeterminado de vendedores de raza negra que trataban de «evitar su detención» y «arrebatarlo» del control policial.
Así, A.C. tuvo que ser introducido a la fuerza en un vehículo policial, donde también se golpeó y como resultado de la caída y de la detención se le apreciaron diversas contusiones de las que sanó en siete días sin precisar tratamiento.
Todo esto motivó el apoyo de otros agentes, así como la reunión espontánea de algunos ciudadanos que increpaban la actitud de los policías. Entre los congregados se encontraba I.M.F.A., quien consideraba al detenido «un pobre inmigrante que venía a buscarse la vida» y movido por un «sentimiento de piedad» hacia él intentó agredir a los agentes.
De hecho, cogió una patineta de un joven que se encontraba en la zona e «hizo un barrido contra los agentes con intención de golpearlos», consiguiendo alcanzar el brazo de uno de ellos. Otro policía que se percató se lanzó sobre I.M.F.A. para intentar detenerlo y forcejeó con él tras golpear al agente, huyó, aunque fue detenido después.
Cuando A.C. se encontraba en la Comisaría, se personó en ella A.A.D., que manifestó era su «hermano de raza» y al ver a uno de los agentes le dijo «me he quedado con tu cara, ya te pillaré de uniforme, te tengo que matar».
No está probado que I.M.F.A. resultase lesionado por los agentes ni que la baja laboral de uno de los policías tenga relación con las amenazas de las que fue objeto.
A.C. tendrá que pagar una multa de 120 euros por una falta de resistencia a la autoridad. I.M.F.A. se enfrenta a un año de cárcel por el delito de atentado, si bien fue absuelto de la falta de lesiones de la que se le acusaba. A.A.D. está condenado a seis meses de cárcel por un delito de amenazas.

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