GRANADA, 23 (EUROPA PRESS)
La Audiencia provincial de Granada ha condenado a 16 años de prisión al hombre que mató con nueve puñaladas a su cuñado y retuvo a su sobrino por un problema con una herencia el 21 de abril de 2005, al considerarlo autor de los delitos de homicidio, detención ilegal, daños y utilización ilegítima de vehículo de motor.
Según la sentencia, a la que tuvo acceso hoy Europa Press, el condenado, J.A.F., tendrá que indemnizar a la la viuda en 80.000 euros y con 120.000 a los hijos de ambos, 40.000 por cada uno, además de 1.000 euros al sobrino por los daños morales y 1.619 más para los hijos por los desperfectos creados en el taller.
J.A.F. tiene prohibido ir a Granada capital, donde ocurrieron los hechos, así como acercarse a la viuda e hijos del fallecido a una distancia inferior de 500 metros durante diez años, periodo en el que no se podrá comunicar con ellos por ningún otro medio.
Se considera probado que el procesado acudió a las 15.30 horas del citado día al taller «Carlos Larios S.L.», propiedad del fallecido, que abrió su sobrino, entonces menor de edad, al que había conocido el día antes porque existían «divergencias entre las familias».
Una vez dentro y tras pasar unos minutos sin que llegara el padre del menor, el acusado que instó a éste a llamarlo a su casa, sacó un cuchillo de 20 centímetros de hoja y cerró la oficina colocando una mesa que impedía la salida del menor de ésta.
Al presenciar los hechos, el sobrino se puso nervioso y el acusado provocó diversos destrozos en el local, a la vez que amenazó por teléfono al ahora fallecido. Mientras hablaba por teléfono con él, el menor intentó escapar y consiguió abrir la persiana del local, que el acusado había echado y por lo que logró alcanzarlo.
Ambos iniciaron un forcejeo, en el transcurso del cual se produjeron heridas que no resultaron de gravedad. Acto seguido, J.A.F. cogió el ciclomotor de su sobrino, que había huido a pie, y se dirigió con el mismo por la calle que termina con un puente de hierro, al que llegó el padre del menor con una furgoneta.
En la mitad del puente, al que no podía acceder la furgoneta, se cayó el procesado que tras levantarse se dirigió andando y con el cuchillo en la mano hacia el lugar donde se encontraba J.C.L.L. al que asestó nueve puñaladas, dos de ellas mortales de necesidad.
NO CONCURRE ENSAÑAMIENTO
Según el tribunal, del relato fáctico se desprende el nexo causal entre la conducta desarrollada y el resultado de muerte, por el que se le condena por homicidio, sin considerar el ensañamiento que solicitó la acusación particular porque la «única intención» que guiaba al procesado era «la de asegurarse el matar a su víctima» pero sin causarle «dolores adicionales e innecesarios».
El acusado ha sido, sin embargo, absuelto del delito de lesiones contra su sobrino del que se le venía acusando porque, consta en la sentencia, «si hubiese querido herirlo o incluso matarlo fácilmente lo hubiera podido hacer» ya que lo cogió por la espalda en el primer intento de huida y «perfectamente lo hubiera podido apuñalar».
El tribunal considera acreditado la autoría de los hechos por parte de J.A.F. pese a la declaración «increíble y absurda» que realizó en el acto del juicio oral, cuando manifestó que lo mató porque si no lo hubiese matado su cuñado a él, como intentó arrollando al ciclomotor, que «no presentaba daño alguno».
La eximente incompleta, solicitada por la defensa del procesado, no la aprecia el tribunal porque de los informes forenses se desprende que pese a padecer un trastorno de la personalidad, eso en «nada» afecta a sus facultades intelectivas, cognitivas y volitivas, que no se ven alteradas.
Por los delitos de daños y utilización ilegítima de vehículo de motor, el condenado tendrá que pagar una multa de 2.160 euros.

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