GRANADA, 14 (EUROPA PRESS)
El presidente del comité de empresa de Rober, concesionaria del servicio de autobuses urbanos de Granada capital, Ángel Aliaga, advirtió hoy de que velará para que los acuerdos alcanzados con la dirección de la empresa se cumplan, de modo que «todas las reivindicaciones de los trabajadores no caigan en saco roto», según señaló.
En rueda de prensa, Aliaga valoró que el resultado de la negociación con la dirección de Rober «no otorga a los trabajadores una victoria al cien por cien», ya que, según apuntó, queda por determinar la cuantía por los servicios nocturnos –bus búho–, algunos otros flecos que se negociarán en los próximos días y además no se ha eliminado el expediente abierto a un trabajador que se considera finalmente falta leve. Por ello, según dijo, el sabor es «agridulce», si bien la sanción de un día es «prácticamente insignificante».
En este sentido, lamentó que el comité no tuviera toda la participación que demandó en esta negociación, ya que, según dijo, «los trabajadores no quieren la llave de Rober, sólo necesitan que se oigan sus voces como base de fundamento para ayudar a regular el sistema de horarios y frecuencias».
Precisamente, el presidente del comité de empresa indicó que los acuerdos alcanzados están «a expensas de que los horarios se regulen» para que los ciudadanos puedan contar con un servicio adecuado, sobre todo teniendo en cuenta las obras, según manifestó.
Por último, Ángel Aliaga lamentó que el alcalde de Granada, José Torres Hurtado (PP), «mirara para otro lado» y «dejara el conflicto a la empresa y el comité», a la vez que agradeció a la ciudadanía el «apoyo» y «entendimiento» prestado a los empleados durante los paros intermitentes realizados en los últimos días.
Los trabajadores de la Rober aprobaron ayer por mayoría suspender estos paros, previstos hasta mediados de diciembre, y ratificaron así el preacuerdo alcanzado con la empresa la pasada semana en las dos asambleas celebradas ayer, en horario de mañana y tarde, por los turnos de trabajo.
En los acuerdos alcanzados, la empresa se compromete a que mientras duren las obras, cuando se caigan en una línea el 50 por ciento de los coches, se pondrán a frecuencia. Concluidas las obras, se revisarán los horarios para su adecuación.
Asimismo, cuando una línea no funcione durante cinco días, se cambiarán los horarios para adecuarla. Por otra parte, se mantendrá la comisión de horarios, a la que se dará información puntual y previa, salvo que fuera imposible por razón de urgencia.

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