GRANADA, 13 (EUROPA PRESS)
Los vecinos afectados por la supuesta trama de «asustaviejas» en el barrio granadino del Zaidín, que se saldó en septiembre con varias detenciones por un presunto delito de acoso inmobiliario y contra la especulación, aseguraron hoy que la situación en el bloque era y es «insoportable».
Entre perjudicados y testigos hoy declararon ocho personas ante el titular de juzgado de Instrucción número 9 de Granada, que concluyó las diligencias y requiere ahora al ministerio público para que informe, según fuentes judiciales consultadas por Europa Press.
Varios de los vecinos que viven en el bloque ubicado en el Callejón del Ángel indicaron a los periodistas que aún continúan viviendo en los pisos decenas de rumanos que «hacen lo que les da la gana».
Así, Encarna Rodríguez, una vecina de 87 años que desde hace más de tres décadas vive en régimen de alquiler en un piso del citado bloque, explicó algunas de las situaciones que han padecido como «estar más de un mes sin luz», y eso que «avisamos», tener la puerta de entrada rota y los cristales o no ver la televisión.
Basura en las escaleras, en el patio y en la puerta de entrada son otras de las quejas de estos vecinos que aseguran «no nos metemos con ellos, sólo decimos que hagan el favor de tener limpia la casa». Es un «problema», explicaron, porque «no son como nosotros y a eso no estamos acostumbrados».
Además de Encarna, Manuel Rodríguez y su mujer viven en el edificio que está «lleno de porquería», precisó Manuel, si bien considera que «ése es un problema de la dueña» porque «yo soy un inquilino y tengo mi casa muy en condiciones».
Ni el matrimonio ni tampoco Encarna han denunciado los hechos, aunque sí lo han hecho otros vecinos que sufren aunque un poco más alejados las «molestias» que ocasionan los ciudadanos procedentes de Rumanía, que viven prácticamente hacinados en dos viviendas, según los testimonios de los perjudicados.
«Creo que todo el mundo tiene derecho a vivir dignamente», lamentó Manuel, ya que en multitud de ocasiones «les hemos dicho cosas y es como si nada», dijo Encarna. A la dueña «apenas la hemos visto dos veces», afirmaron.
La pasada semana cuatro de los rumanos acusados de ejercer coacciones negaron ante el juez los hechos y pertenecer a una trama, a la vez que indicaron no tener vinculación alguna con la supuesta «red de extorsión», ya que conocían a otros acusados por la relación propia del contrato de arrendamiento.
La propietaria del edificio, el administrador y el abogado de la dueña de la finca –los hermanos Jiménez Carmona– y el dueño de la inmobiliaria que formalizó el contrato con los rumanos negaron igualmente los hechos que se les imputan.
Las detenciones se produjeron tras una investigación en relación a unos hechos acaecidos en el edificio ubicado en el Callejón del Ángel donde supuestamente se ejercía acoso sobre varios inquilinos, aunque los afectados mantuvieron silencio al respecto por «indefensión», según los vecinos.
Al parecer, los implicados tenían «conexiones» con otros delincuentes de origen rumano, que intimidaban a los inquilinos, sobre todo a los habitantes de dos pisos de renta antigua. Los mismos se servían de su condición de «jefes de la comunidad» para deteriorar la convivencia y las propias instalaciones del edificio, en el que se llegaron a congregar decenas de rumanos, hasta que los inquilinos se dieran por «vencidos».
El administrador detenido gestionaba también el bloque de viviendas de Jun, donde el pasado año tuvo lugar un hecho con algunas semejanzas, aunque aquello se saldó con una orden judicial de desalojo que los supuestos «okupas» del inmueble, de etnia gitana, aceptaron sin resistencia.

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