GRANADA, 30 (EUROPA PRESS)
Las partes acordaron fijar dos años de cárcel para dos acusados de dos delitos de homicidio imprudente por la muerte de un padre y su hija en un camping de Granada, concretamente «Fuente Lobo», en el término municipal de Pinos Genil, al inhalar monóxido de carbono emitido por un radiador de gas que se encontraba en el interior del vehículo.
Los dos acusados, el gerente y el mecánico de la empresa de Murcia Ber-Mar S.L. dedicada a la venta de caravanas, P.B.M. y M.A.M., respectivamente, aceptaron la rebaja del fiscal, que pedía cuatro años de cárcel en su escrito de calificación provisional para cada uno de ellos. La pena de prisión no será cumplida por los imputados al carecer ambos de antecedentes penales.
Previo al acto de juicio oral, previsto para hoy en el Juzgado de lo Penal número 2 de Granada, los acusados indemnizaron a los familiares de las víctimas que aceptaron así el acuerdo entre las partes alcanzado esta mañana.
Los hechos ocurrieron sobre las 10.45 horas del 6 de febrero de 2005, cuando miembros de la Guardia Civil de Gúéjar Sierra tuvieron conocimiento de que en el camping «Fuente Lobo», en el término municipal granadino de Pinos Genil, se encontraban dos personas fallecidas dentro de una caravana, un padre, A.M.C. de 45 años de edad, y su hija de seis años.
Tras observar los agentes que un radiador instalado en el interior del vehículo estaba funcionando y después de conocer las primeras manifestaciones de la esposa y madre de los fallecidos, que pudo salir con vida de la caravana.
El vehículo donde fueron hallados los cadáveres, una ACE modelo «Kyoto» fue adquirida de «primera mano en diciembre de 2004 por A.M.C. de la empresa Ber-Mar S.L. y no tenía de serie instalado sistema de calefacción alguno.
Según el escrito del fiscal, fue en el propio taller de dicha empresa donde se instaló una estufa marca Trumatic que, «si bien era nueva, fue desinstalada de otra caravana que la traía de serie en 2001».
El mecánico acusado llevó a cabo la instalación de la estufa, por orden de la gerente de ésta, a pesar de que «no tenía ningún tipo de titulación para realizar dichos trabajos, no había instalado antes ninguna y tampoco tenía a su alcance las instrucciones de la misma».
Una vez instalada, y tras comprobar el mecánico que «no olía a nada» –por desconocer cómo se genera el monóxido de carbono y que éste no huele–, la caravana fue entregada para su uso a su propietario, el fallecido A.M.C.
El informe pericial determinó que «la instalación no se llevó a cabo de manera correcta, al realizarse con un tubo flexible y no disponer de conducto de evacuación de gases de la combustión». Asimismo, detectó que «la estufa tenía entrada de aire desde el exterior pero la salida de productos de la combustión era dentro de la caravana porque no tenía chimenea de gases de escape».
El informe del Instituto de Toxicología de Sevilla concluyó que dado el nivel de monóxido de carbono que alcanzó la atmósfera a la que estuvieron expuestos los fallecidos, «puede estimarse la intoxicación por monóxido de carbono como causa de la muerte».

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