GRANADA, 24 (EUROPA PRESS)
El presidente de la Asociación «Derecho a Morir Dignamente» (DMD), Fernando Marín, que se reunió ayer en Granada con Inmaculada Echevarría, la mujer de 51 años que sufre distrofia muscular progresiva e irreversible, afirmó que hoy remitirá al representante legal de la enferma la propuesta de retirada del ventilador que la mantiene con vida, tal y como ella solicita.
En declaraciones a Europa Press, Marín explicó que tras conocer de primera mano el objetivo de Inmaculada, dada la grave situación que la condena de por vida, ésta ha pedido de «manera inequívoca» que la desenchufen de la máquina que «prolonga la situación de deterioro» físico en la que se encuentra desde hace años, si bien está en plenas facultades mentales.
Por ello, la Asociación remitirá mañana la petición al abogado de la paciente, Ignacio Fernández, que lo comunicará al Hospital de San Rafael, donde permanece ingresada la mujer, que someterá la decisión «al dictamen de biomédica».
En el caso de que la respuesta sea negativa, manifestó el presidente de DMD, se solicitará a la Junta el traslado de la paciente a un hospital público para llevar a cabo la retirada del respirador, «opción terapéutica contemplada por ley para cualquier ciudadano», precisó.
Según dijo, «no se trata de eutanasia» ya que lo solicita la paciente es una «limitación del esfuerzo terapéutico» considerado una buena práctica médica no tipificada en el Código Penal, porque la causa «necesaria y directa» del fallecimiento no es la suspensión del tratamiento, sino el proceso de enfermedad grave e irreversible, debiéndose llevar a cabo con las garantías asistenciales propias del sistema público de salud.
La ventilación mecánica, la alimentación artificial o cualquier otra medida de soporte vital «exige del consentimiento del paciente, pudiendo éste rechazarlas si es ésta su voluntad y conoce las consecuencias de su decisión», precisó.
Así, una vez sea autorizada la petición, se procederá a desenchufar la máquina «previa sedación» lo que no implica que sea eutanasia, reiteró, ya cualquier médico de paliativos podría sedar sin mayor problema a Inmaculada.
Sin embargo, Marín advirtió a la enferma, que desde hace más de 30 años está postrada en un cama, que el «proceso administrativo» puede llevar meses, por lo que le pidió paciencia ante la petición que aseguró será atendida.

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