MADRID, 9 (EUROPA PRESS)
El bailarín granadino Rafael Amargo recibió anoche el I Premio Estrellas del Flamenco del Corral de la Morería, un emblemático tablao que celebra este año el 50 aniversario de su creación. La vinculación especial de Amargo con este escenario, donde actuó con 18 años, y su «apuesta por su carrera y por el arte que realiza» son las razones que han llevado a los responsables del tablao a concederle este galardón.
Así lo explicó la bailaora Blanca del Rey, quien junto a su hijo Juan Manuel del Rey, dirigen el Corral de la Morería, fundado en 1956 por el recientemente fallecido Manuel del Rey. «Cuando vi bailar a Rafael por primera vez en este lugar me di cuenta de que la juventud le gritaba por todos sus poros. Le dije que trabajase, con paciencia y tesón. Él tiene carisma y eso es algo que no siempre acompaña a un artista», señaló Blanca del Rey.
Por su parte, Rafael Amargo recordó la «oportunidad» que le dio «Don Manuel» (como llamó al fundador del Corral de la Morería) para bailar en este tablao. «Subí y bailé y luego repetí muchas veces porque lo único que quería era eso. Por esta razón tengo mucho cariño y respeto por este lugar, porque en mi vivencia ha sido como un templo donde me he cultivado y he aprendido de las equivocaciones», confesó.
Amargo recordó también que lleva 17 años en Madrid, tras venir de su Granada natal, y que su primera actuación fue junto a Lola Flores en televisión. Hace nueve años que tiene su propia compañía, que es para él «como una gran familia» y aunque dice que no ha recibido el apoyo de las instituciones, no se queja, porque se considera afortunado por todo lo que tiene, conseguido a base de «constancia sabia». «Este premio del Corral de la Morería resume mi carrera y me da a entender que he aportado algo al flamenco, aunque sea sólo un poco. Creo que, además, anima a la gente joven a tener el valor que yo tuve», añadió.
Asimismo, Rafael Amargo se refirió al sentimiento que recorre a un artista cuando baila en este tablao, el más antiguo del mundo. «Aquí el vértigo está en contacto con el arte y con el público. Si algún día vuelvo a subir a él tendré que prepararme mucho porque es muy difícil, tienes que bailar a pulmón», señaló.
El bailarín tuvo un recuerdo para sus maestros (como Blanca del Rey) y ensalzó el «virtuosismo increíble» que demuestran muchos artistas más jóvenes que él, una cualidad que no reconoce en sí mismo y que por eso valora mucho.

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