MOTRIL (GRANADA), 23 (EUROPA PRESS)

La Policía Nacional ha detenido a J.L.G.C., de 30 años, nacido en Granada y vecino de Motril, y a I.F.O., de 27 años, natural de Barcelona y vecina también de Motril, como presuntos autores de un delito de tráfico de drogas, tras desmantelar un punto de venta de drogas en la localidad “montado como si de un negocio legal y abierto al público se tratase”, según informó la Comisaría de Motril en una nota de prensa.

La operación dio comienzo como consecuencia de la denuncia de una persona que dijo estar siendo amenazada para que hiciera efectiva una deuda, comprobándose que la deuda contraída era con motivo de la droga que los acreedores habían ido entregando “a crédito” al amenazado y que hasta el momento no había podido saldar.

Las primeras investigaciones llevaron a la identificación plena de los autores de las amenazas y a que efectivamente, estaban dedicándose a la venta de droga en su propio domicilio, situado en un conocido y conflictivo barrio de esta localidad.

Dado la dificultad que la realización de cualquier operación policial tiene el barrio donde estaba situado el punto de venta de droga, los investigadores comenzaron una labor de “discreta y sigilosa”, que llevara a su detención y a la incautación de la droga, antes de que pudieran deshacerse de ella.

Agentes de la Policía registraron el domicilio y detuvieron a los presuntos traficantes, a la vez que consiguieron incautarse de distintas cantidades de las diferentes tipos de droga que en el mismo se comercializaban como cocaína, heroína, revuelto de heroína y cocaína, hachís, marihuana y dosis de metadona, junto con el dinero de la recaudación de la venta.

Según informó la Policía, el punto de venta desmantelado estaba montado “como si de un negocio legal y abierto al público se tratase”, ya que justo a la entrada de la vivienda estaba situada una mesa que hacia las veces de mostrador, donde detrás se sentaba el vendedor y a su mano tenia todo lo necesario para dispensar lo que cada cliente necesitara en ese momento.

Así, cerca estaba la balanza de precisión para preparar la dosis justa, plásticos y papel de plata para envolverla, la droga situada a mano para entregarla sin tener que levantarse del asiento, y un cuchillo de grandes dimensiones bajo la “mesa-mostrador” para ser usado en caso de diferencias con los clientes.

Los numerosos clientes, a su vez, tenían la opción de llevarse las sustancias o bien consumirlas en el mismo lugar de venta, convirtiéndose el domicilio “en un auténtico lugar de ocio y esparcimiento donde la droga se consumía en la tranquilidad que ofrece un domicilio privado”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here