El anciano reconoció moribundo haberse mareado, según sus hijas

GRANADA, 13 (EUROPA PRESS)

El enfermo de esquizofrenia de Cuevas del Campo (Granada), José M.A., para quien el fiscal pide 12 años de prisión y cinco de internamiento por un presunto delito de homicidio contra su padre, negó hoy en la primera vista oral del juicio con jurado popular que matara al anciano en mayo de 2003, asegurando que su relación “era buena” y apuntando a una posible caída accidental en la vivienda que ambos compartían.

La declaración de sus dos hermanas, que inicialmente se personaron como acusación particular desestimada por defecto de forma, apoyaron parcialmente la versión del acusado al asegurar una de ellas que su padre, antes de morir en el hospital, le había dicho que sólo recordaba haberse mareado en el salón de la casa, y que nunca presenciaron una pelea violenta entre ambos, aunque sí pequeñas discusiones, extremo éste último coincidente con la declaración prestada por una asistente social.

Las dos mujeres aseguraron temer a su hermano por la enfermedad que padece desde hace más de 20 años e indicaron que empezaron a sospechar de él cuando un médico del hospital les comentó que las lesiones no parecían fruto de una caída. El acusado sostuvo que las llamó “inmediatamente” después de descubrir el cuerpo en el suelo del anciano, Prudencio M.L., precedido de un ruido, aunque las mujeres sostuvieron que cuando llegaron la sangre ya estaba “seca”.

Según el escrito de acusación fiscal, los hechos sucedieron el 6 de mayo de 2003 cuando el anciano viudo regresó a la vivienda que compartía con el acusado en la calle Hermita de Cuevas del Campo, después de que una de sus hijas lo hubiera acompañado esa mañana a Baza para un reconocimiento médico.

El Ministerio Fiscal sostiene que padre e hijo iniciaron una discusión tras la cual el segundo comenzó a golpear al primero “de forma contundente en el rostro y cuello”, ocasionándole un politraumatismo en cara y brazos y un traumatismo severo de columna cervical que lo dejaron inconsciente, “aprovechándose de su superioridad y con la intención de quitarle la vida”, y que para ocultar las pruebas cambió de ropa al moribundo y lo arrastró hasta la puerta de la vivienda para simular un accidente.

El Ministerio Fiscal pide para el acusado 12 años de prisión por un presunto delito de homicidio con las agravantes de parentesco y abuso de superioridad y la atenuante de alteración psíquica. El acusado es un esquizofrénico crónico por lo que posee “un cierto grado de deterioro mental”, aunque en el momento de la agresión estaba en tratamiento.

Asimismo, solicita que ingrese por un plazo de cinco años en un centro de internamiento para tratamiento médico como medida de seguridad, y que indemnice con un total de 80.000 euros a sus cuatro hermanos, todos ellos mayores de 25 años.

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