GRANADA, 02 (EUROPA PRESS)

La Audiencia de Granada ha condenado a un joven de 28 años de edad vecino de Oliva (Valencia) a tres años de cárcel y al pago de una multa de 4.207,08 euros por un delito contra la salud pública después de ser sorprendido en el interior de un vehículo de alquiler en la A-92 con 2.441,85 gramos de hachís y 83 pastillas de éxtasis destinadas al tráfico.

Según la sentencia facilitada a Europa Press, los hechos tuvieron lugar sobre las 02.00 horas del 24 de septiembre de 2000 cuando el acusado, Fernando G.B., fue detenido por varios agentes de la Guardia Civil en el kilómetro 342 de la A-92 a la altura de Baza (Granada) conduciendo un vehículo Ford Escort alquilado, en cuyo asiento trasero había ocultos varios trozos de hachís y pastillas de éxtasis con un valor en el mercado ilícito de 4.207,08 euros, cantidad que ahora deberá pagar el acusado en concepto de multa.

Además se le intervinieron 40.000 pesetas y un teléfono móvil, por lo que la defensa solicitó la libre absolución o alternativamente que se apreciase en el delito las atenuantes de trastorno psíquico por drogadicción y dilaciones indebidas en el procedimiento, y solicitó la suspensión del juicio por estimar que se había producido una vulneración del derecho de defensa de su cliente.

El letrado alegó que no se había realizado los análisis toxicológicos y psiquiátricos solicitados y que se le negó la posibilidad, una vez iniciada la vista oral, de reunirse con su cliente para convencerlo de que prestara declaración, algo a lo que se negó “categóricamente”.

Según los magistrados, las pruebas solicitadas no son “pertinentes ni relevantes en el fallo”, señalando que la atenuante por consumo de sustancias estupefacientes sólo es aplicable en el caso de que “su capacidad de comprensión de la ilicitud o de actuar esté anulada”.

Para la Sección Primera “la declaración de los agentes de la Guardia Civil que interceptaron al acusado, y sus propias declaraciones sumariales admitiendo que transportaba la droga son pruebas suficientes para estimar acreditado el delito”. El joven admitió que transportaba la sustancia “comprada por encargo” para repartirla entre cinco amigos, incluido él.

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