GRANADA, 1 (EUROPA PRESS)

La familia del empresario granadino desaparecido en Córdoba el 7 de noviembre de 2003, Francisco Fernández, espera encontrar el cadáver del joven “para poder velar y enterrar su cuerpo”, tras conocer que submarinistas del Grupo de Operaciones Especiales (GEO) de Sevilla están repitiendo el rastreo del río Guadalquivir, a su paso por la capital cordobesa, tal y como ya hicieron el pasado mes de octubre y anteriormente también la Policía Nacional de Córdoba.

En declaraciones a Europa Press, la hermana del empresario, Elisabeth Fernández, aseguró que la familia “hace tiempo que perdió las esperanzas de encontrarlo con vida”, aunque espera “dar con su cuerpo y poder enterrarlo o alguna pista que arroje datos sobre el por qué de su desaparición”.

Señaló que sus padres se encuentran “agotados y con ánimo regular” después de tantos intentos infructuosos para localizarlo, aunque indicó que “la familia seguirá intentando saber algo más” del empresario, aunque ahora ninguno de sus miembros se haya desplazado a Córdoba para seguir de cerca el rastreo, como en ocasiones anteriores.

Fuentes policiales confirmaron a Europa Press que los GEOS están realizando hoy mismo el rastreo del Guadalquivir, por orden judicial, sin que ofrezcan más detalles al respecto, ya que la intervención policial se ejecuta como parte de la práctica de pruebas incluidas en la instrucción del caso, que se encuentra bajo secreto de sumario.

El anterior rastreo del río, el pasado octubre, formó parte de la investigación policial dirigida por el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional de Sevilla, que se hizo cargo de la investigación, al haber agotado la Policía Nacional de Córdoba las líneas de investigación abiertas, repitiendo el Grupo de Homicidios de Sevilla la práctica de las pruebas que ya hizo la Policía Nacional de Córdoba, con la esperanza de hallar alguna pista o prueba que hubiera podido pasarse por alto en la primera investigación.

El empresario granadino, Francisco Fernández Alvarez, de 27 años, desapareció en Córdoba el pasado 7 de noviembre de 2003, después de cerrar varias operaciones comerciales con clientes de su empresa, dedicada a la fabricación artesanal de jamoneras.

La última vez que fue visto sacó 3.000 euros en una entidad financiera ubicada en el Polígono Guadalquivir de la capital cordobesa y no se supo más de él hasta que, al día siguiente, apareció su coche en la calle Torremolinos, en la barriada del Sector Sur, sin signos de haber sido forzado.

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