LA MALAHA (GRANADA), 23 (EUROPA PRESS)

María Luisa C.O., la vecina de La Malahá (Granada) que ha recurrido la sentencia de separación emitida por el Juzgado de Santa Fe que por la que tiene que vivir en un domicilio contiguo al de su ex marido, volverá a solicitar al juzgado una medida de protección “ante el temor de morir asesinada” a manos de su pareja.

En declaraciones a Europa Press, la mujer aseguró estar “en peligro de muerte” y que la “única diferencia en denunciar los hechos públicamente o esconderme es que me mate ahora o dentro de unos meses”. Según María Luisa, en estos últimos días “en los que he decidido recorrerme todas las televisiones de España para plantarle cara al problema”, ha recibido numerosas muestras de “apoyo y afecto”, entre ellas las del Instituto Andaluz de la Mujer.

Aseguró que “en esta ocasión no está dispuesta a a salir huyendo como otras veces”, en las que se refugió con su familia del presunto agresor, Antonio O.M., condenado el 18 de junio de 2003 al pago de una multa de 270 euros y una indemnización de 90 por una falta de lesiones contra su hija de 13 años.

Sin embargo en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Santa Fe no consta denuncia ni condena alguna al hombre por agresión o malos tratos hacia María Luisa, quien en uno de los numerosos procedimientos judiciales abiertos llegó a solicitar protección al juzgado, que se la denegó de acuerdo con el Ministerio Fiscal ante “la falta de indicios de la existencia de un delito de malos tratos en el ámbito familiar ni de una situación objetiva de riesgo”.

María Luisa aseguró que llegó a presentar dos denuncias por agresión durante el matrimonio, aunque la primera no llegó a firmarla y la segunda la retiró “por miedo”, después de ingresar en el Hospital Clínico ‘San Cecilio’ de Granada con rotura de tímpano.

En la sentencia de separación contenciosa de 5 de noviembre la juez obligaba a la mujer a vivir en el domicilio contiguo a su ex marido al considerar que no podía dársele la “categoría de maltratador por la falta de lesiones contra su hija”. María Luisa ha recurrido el fallo judicial y volverá a solicitar “alguna medida de protección” que impida” que el supuesto agresor “se instale en la casa de al lado”.

Al parecer, tenía pensado trasladarse a la vivienda el pasado domingo, día en que, según María Luisa, “llegó a llamarla hasta seis veces y tuvo que desconectar el teléfono”. La mujer insistió en que tanto ella como sus dos hijos, de 15 y 10 años actualmente, han sufrido maltrato físico y psicológico por parte de Antonio O.M. y que no puede marcharse del pueblo porque regenta un bar y necesita el dinero “para vivir y pagar las numerosas deudas del local”.

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