GRANADA, 14 (EUROPA PRESS)

La Audiencia Provincial ha condenado a dos años de prisión y un fin de semana de arresto por un delito de lesiones agravadas, con la atenuante de embriaguez, y una falta de malos tratos a los dos rumanos que golpearon violentamente a un compatriota en febrero de 2003, tras discutir con él por el alquiler de una vivienda ubicada en Benalúa de las Villas (Granada).

El Ministerio Fiscal solicitó inicialmente para ambos siete años de prisión al considerar que incurrieron en un delito de homicidio y no de lesiones, aunque tras llegar a un acuerdo con las partes rebajó en cinco años la pena, petición a la que se adhirieron todas las partes, incluyendo la acusación particular que pedía once años de prisión por asesinato.

Para los otros dos rumanos, compañeros de piso de la víctima, acusados de un presunto delito de omisión del deber de socorro, la Fiscalía solicitó el archivo provisional de la causa. Ambos se encuentran huidos y declarados en rebeldía, con paradero desconocido, al igual que la víctima, que no compareció durante el juicio celebrado el pasado 27 de septiembre en la Audiencia. La sentencia establece que los acusados deberán indemnizarle con 2.776,04 euros por los días que estuvo impedido y 1.803,04 por las múltiples cicatrices que le quedaron tras la agresión.

Los hechos sucedieron el 13 de febrero de 2003 cuando la víctima, Filip C. acudió el 13 de febrero de 2003, junto a su tío Ioan T., de 33 años, hasta el domicilio que los agresores compartían en la calle Nueva de la Fuente de Benalúa de las Villas, “para tratar un asunto relativo al alquiler de la vivienda”.

La conversación degeneró en una violenta discusión en la que tío y sobrino recibieron puñetazos y patadas de los acusados Ioan G.V. e Ioan G.. Sobre las 22.00 horas de ese mismo día, y “tras haber ingerido bastante alcohol que disminuía sus facultades intelectivas y volutivas”, se presentaron en la vivienda que la víctima compartía con su tío y otros rumanos y le propinaron varios puñetazos.

Horas más tarde, ya de madrugada, regresaron propinándole reiterados golpes en todas las partes del cuerpo, principalmente en la cabeza, la espalda y las piernas, con una barra cilíndrica de acero de 125 centímetros de longitud y 2,5 de grosor, dejándolo gravemente herido e inconsciente.

Sus tío y un compañero de piso, Ioan P., presentes en la pelea, lo acostaron y se fueron a dormir sin atenderlo ni pedir ayuda, hasta que a las 10.00 horas de la mañana siguiente el primo del agredido lo descubrió casi moribundo en la cama, y avisó al propietario de la vivienda, que a su vez, alertó a la Guardia Civil.

A consecuencia de la paliza, la víctima sufrió numerosas fracturas y contusiones de las que tardó en curar 66 días y de las que le han quedado como secuelas múltiples cicatrices de entre siete y 12 centímetros en la región parietal-temporal izquierda.

Los autores de la agresión reconocieron durante la vista oral su implicación en los hechos, aunque aseguraron no recordar los detalles de la pelea, iniciada “por dinero”, porque se encontraban “muy borrachos”.

El primero de ellos, de 22 años de edad, indicó que su intención no era matar a la víctima. El segundo, que inicialmente negó los hechos alegando que esa noche se encontraba con su novia, actualmente en Rumanía, cambió su declaración, señalando que golpearon a Filip “con pies y manos” aunque no con objetos contundentes.

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