GRANADA, 1 (EUROPA PRESS)

La Audiencia de Granada juzgará mañana a tres policías locales para los que la Fiscalía ha solicitado cinco años de cárcel, tres de inhabilitación y multas superiores a los 6.000 euros por golpear, vejar y amenazar presuntamente a dos jóvenes, a raíz de la fotografía que uno de ellos intentó tomar de una ambulancia, tras la carga policial efectuada para disolver el multitudinario ‘botellón’ que se celebró sin autorización municipal en la polémica Fiesta de la Primavera celebrada el 15 de marzo de 2002.

El Ministerio Fiscal acusa a J.J.M.J., J.J.A. y F.J.B.S., éste último con antecedentes penales prescritos, de los delitos de lesiones, coacciones, daños y contra la integridad moral de las personas, así como a una falta de lesiones y una segunda de amenazas, todos ellos con la agravante de abuso de superioridad, por lo que además de las penas de cárcel y multas de 6.320 euros para cada uno de ellos, solicita que indemnicen a los jóvenes demandantes con cantidades que rondan los 500 euros.

Este es el tercer juicio que se celebra por los disturbios que tuvieron lugar en el Paseo de los Tristes de la capital granadina con motivo de la Fiesta de la Primavera de hace dos años. El Juzgado de Instrucción 1 de Granada absolvió a otros cinco agentes acusados de lesionar a un joven ante la falta de pruebas que acreditaran su participación en la detención, e igualmente absolvió en un juicio posterior a cuatro jóvenes acusados de lesionar a policías, cortar el tráfico y causar destrozos en el mobiliario urbano.

En este tercer juicio, que tendrá lugar el próximo mes de junio en la Audiencia Provincial, los acusados se enfrentan a peticiones de cárcel considerablemente mayores, ya que según el escrito de acusación del Ministerio Fiscal, llegaron a golpear, insultar, escupir y romper la cámara fotográfica y las gafas de los denunciantes.

Los hechos ocurrieron a las 17.30 horas, una vez disuelta la Fiesta en la que participaron más de 3.000 jóvenes, cuando F.J.F.M. intentó tomar una fotografía de una ambulancia «que pasaba por allí». Tras pedirle explicaciones y su documentación, y ante la negativa de acompañar a los agentes a la Comisaría, «lo introdujeron en el furgón a golpes».

Al gritar «que me llevan, que me llevan por sacar una fotografía», «le amenazaron con romperle los brazos si no se callaba, arrebatándole la cámara», que no le fue devuelta para impedir que revelara las fotografías tomadas. Posteriormente, fue trasladado esposado al Palacio de los Córdova «al tiempo que uno de los agentes lo cogía fuertemente del pelo, obligándole a caminar agachado», y más tarde a la Comisaría «donde continuaron con los golpes, puñetazos y bofetadas».

Según el relato fiscal, también fue agredido un amigo, M.C.S., cuando recriminó a los agentes su actuación. Los policías, junto a otros compañeros no identificados, se «dirigieron con las porras hacia él (..) comenzando todos a golpearle por todo el cuerpo, dándole tirones de pelo y bofetadas, mientras le insultaban con la frase ‘pareces una niña, vete a tu tierra, maricón, te vamos a dar dos tiros'».

Con la intención de «atentar contra su dignidad y humillarlo comenzaron a escupirle mientras se fumaban un cigarrillo» en el interior del vehículo policial, bromeando con las gafas de vista que llevaba el joven, que finalmente tiraron al suelo y pisotearon, «cometiendo todos estos hechos abusando de su superioridad y prevaliéndose del carácter de funcionarios de policía», según el escrito de conclusiones provisionales del Ministerio Fiscal.

Como consecuencia de las presuntas agresiones, F.J.F.N., sufrió contusiones en ambas muñecas, herido inciso contusa en barbilla, tardando en curar siete días al igual que M.C.S., que presentó contusión múltiple. La cámara de fotos propiedad del primero ha sido tasada pericialmente en 239,40 euros, mientras que las gafas del segundo costaron 413,11 euros, según la factura de compra.

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