GRANADA, 27 (EUROPA PRESS)

El ocho por ciento de los centros escolares públicos de Granada registran incidencias protagonizadas por los alumnos calificadas de graves o muy graves, que van desde insultar a un compañero a agredirlo, lo que supone como sanción máxima la expulsión del centro y su reubicación en otro distinto, según datos del programa informático de gestión de centros Séneca, implantado por la Junta en el 88 por ciento de los colegios públicos granadinos y en el diez por ciento de los concertados.

Según informó en rueda de prensa la responsable de Educación de la Junta en Granada, Carmen García Raya, estos datos significan que “tan sólo el 1,013 por ciento de los 178.059 alumnos matriculados en el presente curso han protagonizado algún tipo de conducta contrarias a las normas de convivencia”, recordando que muchos de ellos son “reincidentes” en la misma falta.

De los datos extraídos del programa de gestión, la delegada indicó que entre un 2,5 y un tres por ciento de los centros educativos registran incidencias graves, tales como las agresiones y los absentismos prolongados, en las que se ha requerido la apertura de un expediente disciplinario que puede desembocar en la expulsión del alumno, si las medidas contempladas en el plan de mediación de cada centro no son efectivas.

Hasta el momento, tan sólo dos de ellos se han visto paralizados para no interferir en el proceso judicial abierto en los juzgados, el del profesor agredido por la madre de un alumno en Pinos Puente (Granada), y el del niño de siete años a quien su docente reconoció haber golpeado, perforándole el tímpano en la localidad costera de Castell de Ferro, ambos en diligencias previas.

En este sentido, García Raya explicó que tan sólo el uno por ciento de los profesores tienen abierto un expediente administrativo, indicando que el primer paso de la Delegación es ofrecer apoyo jurídico al profesorado, y de existir responsabilidad civil, poner en marcha un seguro destinado a tal fin.

Ninguno de los centros donde se registraron incidencias de algún tipo, seis de cada diez, superan el número de 15 a lo largo del curso escolar. El 12 por ciento registró entre cinco y diez, el 36 por ciento entre uno y tres conflictos y el 44 por ciento, ninguno.

El programa informático Séneca se enmarca dentro el Plan Andaluz de Educación para la Cultura de Paz y No Violencia impulsado por la Consejería y viene a apoyar los numerosos cursos de formación de los diferentes agentes que participan en la educación del alumnado.

FORMACION PARA 1.800 PROFESORES

En Granada, 1.800 profesores participaron en 88 cursos a lo largo del año en los cuatro centros de profesores de la provincia, además de la formación específica dirigida a los jefes de estudio de los Institutos de Enseñanza Secundaria, a los directores de Primaria y Secundaria, y a los directores de residencias escolares, donde según la delegada, “hay cada vez más jóvenes procedentes de familias desestructuradas con problemas de convivencia”.

Según García Raya, la edad más conflictiva se da entre los 12 y 16 años “en plena adolescencia” y entre aquellos sectores de la población con un nivel económico bajo relacionados con familias con problemas, por lo que anunció la firma de un futuro protocolo de prevención, conjuntamente con la Fiscalía de Granada y el Juzgado de Menores de la provincia, cuyo máximo representante, Emilio Calatayud, impartió hoy un curso a 40 inspectores de Educación sobre el procedimiento jurídico del menor.

Hasta el momento 198 centros educativos de la provincia poseen comisiones de convivencia dentro de la ‘Red Escuelas. Espacio de Paz’, formadas por profesores, padres y alumnos a los que se les orienta sobre medidas preventivas sobre posibles conflictos y a los que se les ofrece el apoyo de la Junta de Andalucía, a través básicamente, de cursos formativos.

García Raya destacó la importancia de estas actuaciones “intensivas”, especialmente en un momento donde al profesorado “se le exige que se conviertan en mediadores de conflictos y que sepan cómo solucionarlos”, y donde los estudiantes “pasan 1.500 horas anuales frente al televisor observando actos violentos y mimetizándolos, frente las 1.200 horas que están en clase”.

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