El acusado alegó que no mantuvo relaciones con ella hasta que cumplió los 18 años y que le prometió matrimonio

GRANADA, 19 (EUROPA PRESS)

La Fiscalía ha solicitado 18 años de cárcel por un delito de agresión sexual y tres de abusos sexuales para un vecino de Atarfe (Granada) de 53 años de edad, M.C.A., por supuestamenet haber coaccionado a su hijastra desde que ésta tenía 12 años para mantener relaciones sexuales, con la atenuante de reparación del daño, ya que el acusado ha indemnizado anticipadamente a la víctima con la cantidad de 100.000 euros. Alternativamente solicitó una pena de seis años por tres delitos de abusos sexuales.

Durante el juicio, celebrado hoy en la Audiencia Provincial y que ha quedado visto para sentencia, el abogado defensor solicitó la libre absolución para su cliente o alternativamente una multa de 300 euros por un delito de abusos deshonestos acogiéndose al Código Penal de 1973, vigente cuando sucedieron los hechos y más favorable al acusado, con la atenuante de reparación del daño y la analógica de dilación indebida, por el tiempo transcurrido.

El acusado alegó durante la vista oral que “se enamoraron”, pero que no mantuvieron relaciones hasta que ella cumplió su mayoría de edad, prometiéndole matrimonio cuando ésta cumpliera los 19. Para ello, mostró las cartas de amor que ella le envió durante el tiempo que estuvieron separados cuando la madre se marchó a Málaga para iniciar los trámites de separación.

En su derecho constitucional a la última palabra, mostró su preocupación porque algunos testigos llamados por la defensa no comparecieran en el juicio, ya que, en su opinión, “ellos podrían haber ratificado que las relaciones sexuales comenzaron cuando ya era mayor de edad”. Uno de ellos, vecina de la pareja, declaró que “se buscaban mucho mutuamente” y que la joven “se mostraba muy cariñosa con él”.

Según el fiscal, el acusado contrajo matrimonio en segundas nupcias con la madre de la chica, que actualmente cuenta con 25 años de edad, en marzo de 1991, y ya en los primeros meses de convivencia “impuso sobre los tres hijastros su superioridad física, psíquica y coactiva”, llamando la atención a la niña, entonces con 12 años de edad “que mostraba ya su desarrollo como mujer, para que fuera al baño y entonces se le presentaba desnudo”.

El Ministerio Fiscal asegura que “por estas fechas comenzó a tocar y besar a la menor con ánimo libidinoso”, realizándole “tocamientos para llevar a cabo el acto sexual”, que finalmente llegó a consumar con el consentimiento de la niña “ante el miedo de que su madre pudiera enterarse y por la agresividad que mostraba el acusado”.

A partir de ese momento y durante el año 1992 “hizo el amor con ella con frecuencia, al principio utilizando métodos anticonceptivos para no dejarla embarazada y luego realizándose él la vasectomía”. En los años siguientes, el fiscal afirma que mantenía relaciones sexuales con la menor “tres o cuatro veces por semana”, e incluso cuando ella se marchó a estudiar a Málaga “la visitaba con el mismo objetivo”. La Fiscalía aportó como prueba la grabación de una llamada telefónica donde el acusado amenazaba e insultaba a la víctima.

Esta situación, según el relato fiscal, continuó hasta que la joven, ya mayor de edad, interpuso una denuncia en 1997 “liberada por la separación de su madre”, y terminó con esta relación “denunciando los hechos al considerarse ofendida por el comportamiento del procesado”.

DENUNCIO “A INSTANCIAS DE SU MADRE”

Según la defensa, la propia víctima manifestó a los psicólogos adscritos al Juzgado de Menores que interpuso la denuncia a instancias de su madre, lo que, a su juicio, “demuestra que ésta utilizó a su hija para conseguir un patrimonio de separación de bienes, donde estaba en juego la propiedad de un chalé y un piso”. El letrado indicó que “no hay pruebas que demuestren que yacieron juntos antes de los 18 años de la joven, a no ser por la declaración de ésta, llena de contradicciones”.

Su ex mujer declaró protegida tras una mampara que su vida familiar “era un infierno”, pero que nunca tuvo conocimiento de las relaciones que el acusado y su hija mantuvieron durante tantos años, “ya que era una niña introvertida, con la que mantenía una relación normal de madre e hija”. La hermana de la denunciante aseguró ante el juzgado de Instrucción que también sufrió “tocamientos” por parte de su padrastro.

Por su parte, el informe médico forense no reveló que la denunciante presentara signos de violencia, aunque sí que había mantenido relaciones sexuales continuas, mientras que los psicólogo señalaron que presentaba “ciertos síntomas compatibles con posibles abusos”, recomendando que se sometiera a terapia, algo que la propia joven rechazó “por temor a enfrentarse con la verdad y saber que ha sido culpable”.

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