GRANADA, 6 (EUROPA PRESS)

El juicio contra Antonio G.Y., un padre de familia de 40 años de edad, acusado de incitar a su hijo menor de edad, condenado por estos hechos a un centro de internamiento de Córdoba, para que apuñalara a su futuro yerno tras una discusión en el portal de su domicilio el 4 de febrero de 2002, continuará hoy en la Audiencia Provincial con la declaración del menor y la madre de éste como testigos.

La Fiscalía de Granada solicita para el acusado siete años de prisión por un delito de homicidio en grado de tentativa mientras que la víctima, F.L.C., que perdió un riñón a consecuencia de la puñalada reclama que, además de la misma pena de cárcel, le pague una indemnización de 41.500 euros.

Durante la primera vista oral del juicio, celebrado el pasado día 26, el acusado sostuvo que su hija de 16 años lo llamó por el portero automático pidiéndole auxilio ante “la paliza que le estaba dando su novio por celos”, con el que había roto recientemente por los malos tratos a los que la sometía desde el inicio de su relación, tres meses antes, delito por el que ya fue condenado en el Juzgado de lo Penal 4 de la capital.

El acusado aseguró que al bajar a la calle “le pidió explicaciones de su comportamiento”, momento en el que la víctima se “avalanzó” sobre él golpeándole ante la mirada “atónita” de su hija y dos amigos de ésta. Según la Fiscalía, en ese momento incitó a su hijo menor de edad a que lo apuñalase con un cuchillo, aunque el acusado negó tal extremo, asegurando que no se percató de la presencia del menor de edad hasta que la víctima “dando un salto, se levantó del suelo y se marchó por su propio pie”.

El joven agredido señaló que lo dejaron malherido y abandonado en la calle, frente al centro comercial ‘Alcampo’, “entre un gran charco de sangre”, y que tuvo que “arrastrarse” por el suelo hasta que un taxista, que declaró como testigo durante el juicio, lo vio y llamó a la policía, asegurando que “tan sólo pretendía hablar con el padre de su novia y decirle que ella andaba con otro”.

Por el contrario, la hija del acusado indicó que esa misma tarde la “derribó” del ciclomotor y le dio una “patada en la cara”, y que al llegar a su casa, le volvió a agredir. Dijo que nunca antes había comentado en su casa los malos tratos que sufría, aunque su padre “no quería a su novio”, con el que convivía.

El Ministerio Público pide para el acusado siete años de cárcel y el pago de una indemnización de 9.300 euros por las lesiones sufridas, ya que la puñalada “le diseccionó en dos el riñón y le ha provocado importantes secuelas, entre ellas tres cicatrices”.

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