Los acusados reconocen que las chicas “charlaban, bailaban y bebían con los clientes” cobrando por ello sin estar contratadas

GRANADA, 5 (EUROPA PRESS)

Los dos propietarios de un conocido club de alterne de Motril (Granada), acusados junto a una camarera de introducir ilegalmente en el país a súbditas rusas para que ejercieran la prostitución en su local, reconocieron durante la primera vista oral del juicio que realizaban un trabajo remunerado sin estar contratadas, aunque negaron que las explotaran sexualmente o que las trajeran desde Rusia como turistas bajo falsas promesas, tal como han denunciado 13 de las 18 chicas del establecimiento a raíz de la inspección realizada por la Policía Nacional el 23 de enero de 2002.

Los propietarios del club, Antonio E.R., condenado con anterioridad por un delito similar, y Serafín M.C. se enfrentan a una petición fiscal de 13 y 11 años de cárcel respectivamente, multas superiores a los 20.000 euros, e indemnización para cada una de las denunciantes de 3.000 euros, por dos delitos contra los derechos de los trabajadores y un tercero de asociación ilícita, mientras que la tercera acusada, Svetlana B., de 23 años de edad y origen ruso, se enfrenta a seis años de prisión como cómplice. Sus abogados defensores piden para ellos la libre absolución.

Serafín, que hasta ahora había negado su vinculación con el local indicando que “era un cliente más”, reconoció hoy ante el juez que explotaba comercialmente el establecimiento junto con Antonio, aunque aseguró que no era un club de alterne sino una “discoteca” donde estas chicas “entraban y salían libremente”, y donde “tan sólo se servían copas o se realizaban ‘streptease’ en despedidas de soltero”.

Ambos propietarios del club coincidieron en señalar que las mujeres “charlaban, bailaban y bebían con los clientes a cambio del 50 por ciento del precio de las consumiciones” sin estar contratadas, negando que el dinero que enviaban a Rusia a través de una agencia de viajes motrileña tuviera como destino captar a las mujeres para traerlas ilegalmente al país, “ya que ellas venían guiadas por el ‘boca a boca’ porque ganaban mucho dinero aquí, entre 20.000 y 30.000 pesetas por noche”.

Por su parte Svetlana B. indicó que su función en el local era de camarera y en ningún caso como mediadora en la captación de prostitutas, aunque sí ejercía como interprete con sus compañeras. La acusada, indicó que trabajó como chica de alterne en un club de Serafín, y que “fue rescatada de allí por Antonio”, con el que mantuvo una relación sentimental que duró dos años y medio.

Tanto el agente de la Policía Nacional como el inspector de trabajo que realizaron el registro en el local en enero de 2002, aseguraron que las 18 súbditas rusas que se encontraban en el establecimiento “estaban alternando con los clientes” sin permiso de trabajo ni de residencia de 21.00 horas a 06.00 horas del día siguiente. Según estos testigos y la propietaria de la agencia de viajes, los acusados intentaron regularizar la situación de las chicas tras la inspección e incluso reservaron viaje de ida a Rusia para seis de ellas.

Según el fiscal, las chicas cobraban un porcentaje determinado por cada actividad, mientras que la dirección se quedaba con el resto, algo más de la mitad, además de cobrarles el alquiler de sus pisos y el dinero que invirtieron en su viaje clandestino de Rusia a España haciéndolas pasar por turistas.

Para “abastecerse del personal necesario para su club”, los dos propietarios contaban con la colaboración de la joven rusa también acusada como enlace, y un tercero residente en Rusia al que enviaban el dinero para la compra del billete de avión y la documentación necesaria, en total 30.000 euros entre el 11 de enero y el 26 de diciembre de 2001, “periodo de mayor actividad de la asociación”, según el relato fiscal.

Una vez que llegaban a España vía aeropuerto Madrid-Barajas, eran recogidas por los acusados e instaladas en los pisos propiedad de Antonio, cuyo alquiler detraía directamente de lo ganado cada noche en el club de alterne. En el momento de su detención, se le ocuparon junto a una agenda, 2.945,25 euros y 25.000 de las antiguas pesetas fruto de su presunta actividad ilícita.

Antonio E.R., como reincidente, se enfrenta a una petición de cárcel superior a los otros dos acusados, 10 años por dos delitos contra los derechos de los trabajadores, otros tres por un delito de asociación ilícita, y el pago de una multa de 25.200 euros.

Para Serafín M.C., de 44 años, la Fiscalía ha solicitado ocho años de cárcel por los dos primeros delitos, y tres más por el tercero, así como una multa de 22.800 euros, mientras que Svetlana B., está acusada de un solo delito contra los derechos de los trabajadores y el de asociación ilícita, por los que el Ministerio Público solicita cuatro y dos años de prisión, y multa de 16.800 euros.

Asimismo, la Fiscalía pide además en su escrito de conclusiones provisionales la clausura del local de alterne, y una indemnización conjunta y solidaria para cada una de las trabajadoras contratadas ilegalmente de 3.000 euros.

El juicio continuará el próximo jueves en la Audiencia con la declaración de nuevos testigos y la elevación a definitivas de las conclusiones de la acusación y la defensa.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here