GRANADA, 29 (EUROPA PRESS)

La Audiencia Provincial ha condenado a seis años y medio de prisión a un joven de Loja (Granada) de etnia gitana y a sus dos tíos por detener ilegalmente y dar una brutal paliza el pasado 15 de octubre a un súbdito marroquí que se negó a casarse con la hermana y sobrina, respectivamente, de los agresores, una joven de 20 años de edad con la que la víctima mantenía relaciones sexuales desde hacía un año.

La sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, establece que los tres condenados por un delito de detención ilegal y otro de lesiones, Juan Luis F., de 22 años de edad, y sus tíos Antonio y Juan F.C., de 34 y 35 años, deberán indemnizar a la víctima con 2.925 euros –1.625 por las lesiones sufridas, 400 por perjuicio estético y 900 en concepto de daños morales–.

La Fiscalía decretó el sobreseimiento de la causa contra la madre y la abuela de la joven, inicialmente inculpadas como cómplices de la agresión. Juan F.C. fue detenido con anterioridad en 24 ocasiones, una de ellas por agresión sexual, mientras que su hermano Antonio lo ha sido en 20, entre las que se incluye un intento de homicidio.

Según el fallo judicial, los acusados, en compañía de otros familiares, se desplazaron hasta Málaga donde residía Said A., al ver que éste no tenía quería formalizar la relación con la chica, y lo convencieron “amablemente” para “tomar un café y hablar sobre el tema”. Una vez en la furgoneta, lo llevaron “a la fuerza” hasta una vivienda abandonada en Loja donde fue objeto de una “grave paliza”, en la que llegó a perder en varias ocasiones el conocimiento, aunque lo reanimaban echándole agua para seguir golpeándolo mientras tenía las manos atadas a la espalda.

A continuación lo subieron a la segunda planta del edificio donde lo tumbaron sobre una cama sin colchón atándolo de pies y manos, mientras le golpeaban y le intimidaban con la frase “mañana será otro día y seguirán las palizas, moro de mierda”.

A las 07.50 horas, la víctima aprovechó que sus agresores se habían marchado para zafarse de sus ataduras y escapar, tras romper con una barra de hierro la cerradura de la puerta, “no sin grandes esfuerzos dado su estado físico”.

Como consecuencia de la agresión, Said sufrió numerosas heridas en la cara y el cuello de las que tardó en curar 30 días, 25 de los cuales estuvo impedido para su trabajo habitual, necesitando para ello varias asistencias médicas, un collarín blando y dos puntos de sutura “que le restan un ligero perjuicio estético”, según la sentencia.

El joven declaró durante el juicio que seguía enamorado de la joven, que testificó a su favor, mientras que los familiares de ésta alegaron en su descargo que la chica les había dicho que había sido violada, de ahí que fueran en su busca para pedirle explicaciones.

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