GRANADA, 28 (EUROPA PRESS)

La Audiencia de Granada ha condenado a siete años de prisión y cuatro fines de semana de arresto a un joven rumano de 22 años, Teodor P.D.G., por un delito de agresión sexual y una falta de lesiones al considerar probado que violó anal, bucal y vaginalmente durante varias horas a una súbdita inglesa, 25 años mayor que él, en un invernadero de la localidad costera de Castell de Ferro (Granada), tras secuestrarla de un pub aprovechando la ausencia de su acompañante.

Según la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, el acusado, sin antecedentes penales, coincidió con la víctima y el acompañante de ésta, “a quienes conocía de vista”, sobre las 00.00 horas del 13 de septiembre de 2002 en un restaurante de Castell de Ferro, tras lo cual decidieron “tomarse unas copas” en un pub.

Aprovechando que el compañero de la víctima “fue a la barra a pedir las bebidas”, el joven cogió a la mujer “tapándole la boca con una mano y propinándole varios golpes”, arrastrándola hasta un invernadero cercano, donde le quitó la ropa “y la penetró bucal, vaginal y analmente a lo largo de varias horas”, golpeándola en repetidas ocasiones para impedir que pidiera auxilio.

Cuatro horas más tarde la víctima logró huir totalmente desnuda hasta el camping donde se alojaba con su compañero, aprovechando que su agresor se quedó momentaneamente dormido. Tras ducharse “varias veces”, se trasladó hasta el Hospital General Básico de Motril con varias lesiones en ojo, brazos, muñecas, espalda y piernas, estas últimas como consecuencia de haber sido arrastrada por la fuerza hasta el invernadero.

La sentencia establece que el acusado deberá cumplir siete años por el delito de agresión sexual y cuatro fines de semana de arresto por la falta de lesiones, así como indemnizar a la víctima con 36,06 euros por las lesiones sufridas y 3.606,07 por daños morales. Según el magistrado, la declaración invariable de la víctima, que acudió a testificar expresamente desde Inglaterra, así como el informe médico-forense “no dejan lugar a dudas de que se produjo dicha agresión”.

Asimismo, rechaza la atenuante de embriaguez esgrimida por el letrado de la defensa, al considerar que “si bien el acusado bebió abundantemente, la ingesta de alcohol no anuló su capacidad cognitiva, sino que mantuvo retenida a la víctima durante un largo periodo de tiempo, realizando de diversas formas el acto sexual, lo que hubiera sido incompatible con un total efecto anulatorio”.

El joven, que ha recurrido la sentencia ante el Tribunal Supremo, declaró durante la vista oral que la relación sexual fue consentida y que pagó 20 euros por ella, aunque dijo no recordar bien lo sucedido “porque había ingerido bastante alcohol esa noche”.

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