La sede de VOX en Granada ha sido atacada durante la manifestación organizada por las calles de la capital con motivo de la marcha feminista del 8 de marzo, unos hechos que van a ser denunciados ante la Policía, según ha anunciado el presidente provincial de VOX, Manuel Martín Montero.

“VOX respeta el derecho de los partidos políticos a que tengan una sede, el derecho de todos los españoles a reunirse y el derecho a manifestarse libremente y sin violencia, algo que ayer demostraron que no respetan las personas que atacaron nuestra sede al lanzar botes de cristal con pintura contra la fachada y el balcón”, ha explicado Manuel Martín Montero.

Los perpetradores del ataque han demostrado un presunto delito de odio con el que “nos afianzan aún más en nuestros valores, y supone un desprecio a los más de tres millones de personas que han votado a VOX para convertirnos en la tercera fuerza política de España”.

El 8M, «No hables en mi nombre».

El pasado domingo, 8 de marzo, VOX celebró en Madrid ‘Vistalegre III’, donde se leyó el manifiesto «No hables en mi nombre» para dejar claro que las mujeres “no somos víctimas y no nos representa un día pensado por y para la extrema izquierda, donde las consignas más repetidas hablan de subvertir el orden del mundo y donde se colectiviza a la mujer y se nos presenta como parte de un movimiento social».

Con el manifiesto VOX expresar que el gobierno PSOE-Podemos «pretende imponernos un discurso que nos colectiviza. Que no hable en mi nombre la totalitaria Carmen Calvo, con su soberbio ‘no bonita’ y su manera despectiva de tratarnos a todas las mujeres que no profesamos su ideología».

«Que no hablen en mi nombre las que tienen una forma de entender el mundo que habla de ‘nosotras juntas’ pero que nos condena por discrepar de la ideología dominante», y tampoco «aquellas que, bajo la bandera de la igualdad, describen una sociedad caracterizada por la violencia, la opresión y la dominación de los hombres respecto a las mujeres, ni las que asocian lo femenino a lo salvaje», que «hacen del ecologismo una bandera política que sólo puede ser defendida por la izquierda».

La igualdad es «educar en el respeto entre hombres y mujeres, no adoctrinando en la desigualdad». «No quiero que los recursos públicos de todos los españoles vayan a pagar una agenda política que se impone a todos en nombre de las mujeres». «Soy mujer y no seré dócil, ni sumisa, ni callada frente a todo tipo de colectivización, frente a un feminismo supremacista que nos quiere imponer qué decir, cómo pensar, qué hacer y cómo tratar a nuestros padres, maridos, hermanos e hijos. Frente a todos y a todo basta de Mentiras», concluye el manifiesto.

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