UPyD denuncia el hostigamiento progresivo que sufre por parte del Ayuntamiento.

Mayte Olalla destaca que, no contentos con negarles el uso de los centros cívicos, ahora envían a policías locales a sus reuniones con vecinos. La formación se plantea acciones judiciales por conculcar el derecho a la participación ciudadana

Mayte Olalla

Mayte Olalla, concejal y portavoz del grupo municipal de UPyD en Granada, ha denunciado el “hostigamiento progresivo” que su formación está recibiendo por parte del gobierno del PP, un acoso que se ha venido haciendo cada vez más patente conforme la formación avanzaba en su campaña de fomento de la participación ciudadana en los distintos distritos de la capital.

La concejal ha relatado que, si bien en la primera reunión con vecinos, celebrada en la Zona Norte hace justo una semana, no se observó nada raro, el martes, en el Zaidín, sí que se presentaron cuatro agentes de la Policía Local, que se dedicaron a vigilar a unos ciudadanos que no hacían sino debatir sobre el estado de la ciudad en un ambiente absolutamente tranquilo y relajado.

Un día después, en el distrito del Genil, sólo acudieron dos policías, que llegaron a reconocer que estaban algo desconcertados por la curiosa misión que se les había encomendado y que se marcharon aproximadamente una hora después de comenzar el acto.

Olalla daba por sentado que el jueves, en La Chana, ni siquiera habría presencia policial y que esas anomalías habían quedado en el olvido, pero se equivocaba. Ese día, coincidiendo con unas declaraciones en prensa del concejal delegado de Participación Ciudadana, Vicente Aguilera, en las que acusaba a UPyD de querer hacer electoralismo en los centros cívicos, aparecieron en la reunión cuatro agentes pertenecientes al Grupo de Atención Preventiva (GAP), algo así como “los antidisturbios de la Policía Local”, como los ha definido irónicamente la concejal.

“No sabemos qué está pasando ni por qué se producen situaciones como éstas, que recuerdan a tiempos pretéritos”, añade la representante de UPyD, que recalca que lo único que su partido está haciendo es hablar con los vecinos, algo que han podido hacer sin problemas. “A nosotros, sin embargo, nos niegan el acceso a los centros cívicos y nos mandan a los policías, nos imponen una presencia policial que es intimidatoria”, subraya.

UPyD se plantea emprender acciones judiciales contra el Ayuntamiento por discriminación y por conculcar el artículo 23 de la Constitución, que consagra el derecho de participación de la ciudadanía en los actos públicos. Y se pregunta también cuánto dinero le ha costado a los granadinos esas absurdas tareas de vigilancia por parte de policías que deberían ocupar ese tiempo en mantener la seguridad en la calle.

A todo lo anterior hay que unir el nuevo revés que UPyD ha recibido por parte del Área de Participación Ciudadana, a la que solicitó que le detallara la programación de las salas de los centros cívicos de Granada durante los meses  de septiembre y octubre, para comprobar si era cierto que, como aseguró en su día Vicente Aguilera, había lista de espera para acceder a las mismas. Según ha podido comprobar UPyD durante su ronda de reuniones, había muchas salas absolutamente vacías, con lo cual ese argumento no era cierto.

Ahora, ante esa petición oficial, responde que se le están demandando demasiados datos e insta a la concejal a acudir a la concejalía para informarse. “No pedimos nada del otro mundo, pero nos dicen esto porque, sencillamente, no nos quieren contestar”, apunta Olalla.

En consecuencia, UPyD volverá a pedir el viernes, esta vez en el pleno, el acceso a esas salas y anuncia que, en cualquier caso, dentro de los centros cívicos o fuera, el 6 de octubre reanudará su campaña de acercamiento a los vecinos, porque entiende que los encuentros de la pasada semana han sido “muy positivos” y porque hacer “política a pie de calle” es “fundamental” para la democracia.

Las reuniones se celebrarán entre los días 6 y 9 de octubre en los distritos Beiro, Centro, Ronda y Albaicín, por el orden citado. Todas ellas comenzarán a las siete de la tarde.

 

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