La mayoría de la gente no se podía imaginar en 2008 que la crisis que empezaba iba a durar tanto ni que sus efectos iban a ser tan intensos. Éramos pocos los que avisábamos ya entonces del empobrecimiento que se avecinaba y de la conflictividad social que iba a acompañar a ese empobrecimiento. El fácil entender que todo el mundo se adapte con facilidad a mejores condiciones y que proteste con la misma facilidad cuando las condiciones empeoran.

La huelga que vemos ahora es sólo un síntoma más de ese empobrecimiento. Mientras hubo dinero a espuertas para repartir, quienes más lloraron, más consiguieron inflar sus nóminas y ahora protestan porque ven peligrar su situación actual. Sin embargo en esta huelga de limpieza y recogida de basuras se dan varias circunstancias que la hacen distinta de una huelga normal.

Contenedoresa) la limpieza viaria y la recogida de basuras son servicios públicos y a los ciudadanos se nos exige que los paguemos so pena de ser embargados en nuestros bienes porque se supone que son servicios imprescindibles. Si son imprescindibles, las leyes deberían garantizar que bajo ningún concepto, incluido el de huelga, se pudiera dejar de prestar ese servicio. En sentido contrario, si ese servicio se puede dejar de prestar, como vamos a ver en próximos días, también se debería dejar de exigir su pago a los ciudadanos.

b) es un servicio público sujeto a concesión, lo que implica que quienes lo prestan son empleados de una empresa privada y las relaciones entre trabajadores y empresa se rigen por un convenio entre ellos. Eso también quiere decir que  si no hay acuerdo entre las partes, los trabajadores pueden decidir ponerse en huelga y no prestar sus servicios a la empresa concesionaria que es quien se ha comprometido a prestar el servicio

¿Cómo deberían ser las cosas?

La todavía pendiente (¡desde 1.978!) ley orgánica reguladora del derecho de huelga debería prohibir las huelgas en los servicios públicos. Caso resuelto.

¿Cómo van a ser los días próximos?

El Ayuntamiento dirá (¡no, ya ha dicho!) que no es asunto suyo si los trabajadores de una empresa privada se ponen en huelga. La empresa concesionaria dirá que no es culpa suya que los trabajadores opten por defender sus derechos ejerciendo su derecho a la huelga. Los trabajadores dirán que no es culpa suya que la empresa les exija condiciones perjudiciales para ellos y que el único medio de presión que tienen es el ejercicio del derecho de huelga. De este modo, nadie acepta ser culpable de nada y todos se dedicarán durante días a culparse los unos a los otros y a hacer declaraciones altisonantes en radio y televisión.

¿Quién va a pagar el pato?

Los de siempre: los ciudadanos. El día que se amontonen las basuras en las calles y la falta de higiene llegue a niveles de emergencia sanitaria, las autoridades pondrán dinero sobre la mesa para acabar con la huelga. Ese dinero, no lo dude, saldrá de su bolsillo y del mio. Los trabajadores lo saben y tienen que su privilegiada posición les permite tomar a la población como rehén mientras que los políticos harán todo lo posible por salvar la cara y poder culpar a otros de sus decisiones equivocadas. La empresa, a lo suyo que es ganar dinero y si no, se cierra.

Por cierto, por si alguien quiere informarse sobre las condiciones de trabajo y salariales de los trabajadores de Inagra (que no son nada malas, dicho sea de paso) puede informarse haciendo clic aquí.

 

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