Gracias a Dios, alguien se ha atrevido por fin a ponerle límites a los mandatos en el poder de los políticos españoles. Me extraña que no se le haya ocurrido antes a alguien pero bueno, más vale tarde que nunca, como dice el refrán.

Ha sido una propuesta de Rajoy (del que dicen las malas lenguas que primero se preocupe de estar siquiera un día antes de preveer que durará ocho años) y Arenas, que lo veo mucho más lógico, viendo como está el patio en los campos de Andasulía.

Felipe González mismo estuvo demasiado tiempo en el poder. Era un gran orador, y luchó muy duro durante la transición e incluso antes por la democracia en España, y se ganó el cariño y el voto de toda España. La gente lo quería mucho, cosa lógica por otra parte ya que, recién salidos de la transición era el bastión, el estandarte de la democracia. Pero prolongarse en el mandato es egoísta. A pesar de que vuelva uno a salir elegido, porque, si bien el pueblo es soberano, no siempre es capaz de discernir con claridad lo que es mejor o peor, o incluso en muchas ocasiones se inflan cuentas o camuflan escándalos que hacen pensar que la cosa va mejor de lo que realmente pueda ir.

Esto mismo es aplicable igualmente a Chaves en Andalucía. El sevillano más sevillano de los no nacidos en Sevilla, que sólo barre y barre para casa, para su Sevilla. Seguimos estando a la cola en renta per cápita, en educación, etc. y el tío sigue ahí, a lo suyo, dando guerra.
Y es que aunque lo estuviera haciendo de puta madre, que no, debería hacer un relevo. Por muy buenas intenciones que tenga uno antes de subir al poder, con el paso de los años todo ello queda diluído. Se hace monótono, llega a ser siempre lo mismo. A pesar de que haya una oposición cansina, si te haces fuerte en tu posición, te la trae todo al pairo y haces lo que te viene en gana, que es lo que está pasando en la actualidad. El poder emborracha, y sino fijense en Stalin, Castro, Chávez, etc. Todos ellos enarbolando la bandera de la lucha por el pueblo y las libertades, y cómo está la cosa ahora y estuvo, con supresión de libertades, etc.

Ya Aznar se fue a los ocho años sin que fuera preceptivo por Ley (y menos mal que se fue a tiempo, porque se venía una muy gorda encima).

Muchas grandes democracias tienen ese límite de ocho años de mandato, como es el caso de los Estados Unidos, aunque no sea el ejemplo más acertado. La alternancia garantiza nuevas ideas, frescura, y sobre todo el librarnos de gente que pueda estar en el poder gracias a buenas campañas pero que realmente no están haciendo todo lo que deberían, sencillamente porque se saben ganadores.


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