Pues ya tiene la Universidad de Granada nuevo rector. Se trata de Francisco González Lodeiro y para él queda la ardua tarea de cumplir con las promesas que hizo en su programa electoral y las expectativas de sus votantes.

Estas elecciones han resultado ser otro punto más que engorda la lista de motivos por los cuales la Universidad cuenta con tan nefasta reputación. Y es que este nuevo rector ha salido elegido, no porque haya sido el candidato que ha obtenido mayor número de votos, sino porque ha sido apoyado por la mayoría de los profesores.

Yo pensaba que la mayoría de los alumnos tendría mucho que decir con relación a esta cuestión, ya que, ya sean ellos o sus padres, aportan lo suficiente como para que al menos, se les tenga en cuenta. Pero, según algunos profesores, el voto no tendría que ser ni ponderado, directamente eliminar el voto del alumnado.

Mi opinión a este respecto está clara. Un profesor universitario no va a modificar su maravilloso modo de vida ni, en absoluto, engordar su volumen de trabajo (que se queden tranquilos) porque cambie o no el rector. Su sueldo, tampoco sufrirá cambio alguno y los periodos de vacaciones permanecerán intactos, ya se guardaría alguien de tocarlos. Sin embargo, puede que un alumno agradezca que los servicios de autobuses urbanos que suben hasta algunas facultades mejoren o que, al menos, les salga más barato. Puede que agradezcan también que no se les cobre alquilar instalaciones de la Universidad para hacer deporte, porque, con lo que pagan de matrícula consideren que ya es suficiente.

Puede que los alumnos estén de paso mientras los profesores se quedan allí, (como para moverse). Pero no olvidemos que son los alumnos los que hacen la Universidad, los que hacen que sea una institución dinámica que evoluciona y por consiguiente que mejora. No está de más tenerlo en cuenta.


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