Igual que somos los primeros para criticar, considero que es de personas sensatas recalcar los aciertos que se tienen de vez en cuando. Como por ejemplo esta vez, con la decisión de abrir algunas escuelas durante el periodo de vacaciones navideñas, como ya hicieron el año pasado.

Y es que tener a los niños en casa para disfrutarlos es una bendición, pero, si a uno le ha tocado trabajar en estas fechas, que por otro lado, no vendrá nada mal dado los excesos que vamos a realizar, esto se convierte es más que un inconveniente. Ya no sólo por el hecho de tener que pedir favores para que te cuiden al niño, si no porque al llegar a casa, en vez de descansar, te toca seguir con la tarea.

Poder mandar a los niños al cole en Navidad, posiblemente a ellos no les haga mucha gracia, y, angelitos, no les falta razón, pero a tí te soluciona la vida y te ahorra preocupaciones. Y es que allí pueden pasar las mañanas con compañeros cuyos padres se encuentren en la misma situación, y durante esos días jugarían y pasarían el rato.

El quedarse con familiares sería la opción ideal pero, sinceramente, mi abuela ya no está para cuidar a nadie y a ella también le viene bien disfrutar de la poca tranquilidad que se puede tener en estas fiestas, entre las copiosas comidas familiares y las estresantes compras de Navidad.

Por esta vez, bravo a las propuestas que nos facilitan un poco la vida y nos dejan espacio y tiempo para preocuparnos por otras cuantas, que de esas, sí que no faltan.


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