Ya tenemos mala pata. Que normalmente no llueve apenas en toda la zona de Granada, Almería y demás, pero vamos, que últimamente, cuando dice de hacerlo, es para echarse a temblar. Será cosa del tan comentado cambio climático, porque vamos, a duras penas recuerdo yo en mi juventud aguaceros tan bíblicos, o haber visto nevar salvo alguna vez que se podía contar con los dedos de la mano, y estos últimos años suceden con cierta frecuencia todo tipo de fenómenos de atmosféricos.

Pero en fin, y centrándonos en el tema de Almuñécar. Unas imágenes espeluznantes que le ponían a uno los pelos de punta. Y una vez pasado el chaparrón de tipo atmosférico, llegó el político, que es si cabe, todavía más destructivo. Que si el plan urbanístico no era el adecuado, etc. Lo primero es lo primero, vamos a poner en marcha las ayudas. Desde el primer día. ¿O es que no hay efectivos en toda la provincia para mandarlos a limpiar y arreglar? Bueno, gracias a Dios no tardaron demasiado, y al poco ya destinaron una partida de unos 29 millones de euros a la reconstrucción. Eso es lo primero que hay que hacer puñetas. Haya o no responsabilidades por lo acontecido (si es que es cierto que se podía haber evitado la tragedia con un buen plan de ordenación urbana y demás) es irrelevante los primeros días después. Lo prioritario es la vuelta a la normalidad, poner en condiciones las casas de la gente, los negocios, etc. Ya nos pondremos después a pedir responsabilidades por lo ocurrido. Que siempre nos pasa igual, desde el Prestige hasta Almuñécar, pasando por otras muchas catástrofes, siempre tendemos a la crítica y la búsqueda de cabezas de turco. Pero claro, esa es la principal labor de los políticos… quejarse de todo e intentar quedar mejor que los otros.

La verdad que es una pena que una ciudad turística y uno de los centros costeros de Granada y Andalucía en general, se haya visto empañada por esta serie de sucesos. Al perro flaco todo se le hacen pulgas. Primero fue la huelga de basureros allá por verano que a punto estuvo de cargarse las fiestas (y creo que incluso hubieron de retrasarlas), y ahora el tema de las inundaciones, que bueno, aunque no es temporada alta, no da una buena imagen. Que siempre tengamos que salir en los informativos por este tipo de cosas.

Rápidamente han tomado la iniciativa los hoteleros de la ciudad y demás, para hacer una campaña a nivel nacional para lavar un poco la imagen. Y es que los turistas son muy puñeteros y cualquier cosa de estas los echa para atrás a la hora de elegir un destino. Pero bueno, es para felicitar la idea, que siempre tienen que salir del sector privado las mejores ideas.

Y sólo para el caso (esperemos que no) de que hubiera de repetirse algún accidente del estilo, lanzamos un llamamiento para que se den unas rápidas ayudas, como es el caso, pero no se empiecen a tirar los trastos los políticos los unos a otros, que eso nos da igual, sólo queremos volver a la normalidad cuanto antes, y que no nos dejen mal ante la opinión pública exterior.

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