Me tendría que ahorrar este artículo de opinión, pero como me voy de vacaciones me voy a marcar una dosis de crítica demagógica barata. En estos días de rebajas muchos la han comprado y se ha puesto más de moda que nunca, como esos actores que anuncian las rebajas de un gran centro comercial.

La Alhambra no fue elegida entre las Nuevas Maravillas del Mundo. Siento decirles que me da igual aunque anteriormente deseaba poder sacar pecho a nivel mundial. Yo sé lo que tengo en casa. De hecho preferí quedarme viendo el maravilloso espectáculo "La Francesa" a acercarme al Paseo del Salón. Allí a una gran mayoría la Alhambra le daba lo mismo. Las primeras filas las ocupaban adolescentes locas por ver a su ídolo Sergio Contreras. Las galas de última hora despiertan rumores que desconozco pero que no huelen muy bien.

Bueno, llegó la hora y no salió elegida. Allí lloraron algunos y otros comenzaron con la citada pataleta y las típicas comparaciones de mal perdedor. Poquitos han felicitado oficialmente a los otros monumentos seleccionados y se han centrado más en llamar "puñado de piedras" al Coliseo. Un comportamiento bastante infantil.

Pataleta y rabieta marcan declaraciones sobre lo que instituciones, empresas, país y ciudadanos podíamos haber hecho esforzándonos un poco más por conseguir estar entre los llamados a la gloria. Gente que cuando se enfrió recurrió al tópico de "lo importante es participar" y al falso conformismo "nosotros tenemos una maravilla" cuando por dentro seguían rabiosos.

Ahora con el espectáculo "Poeta en Nueva York" otra vez veremos a muchos haciéndose la foto en el Generalife, pero dentro de unos pocos meses se habrán olvidado del mágico espacio. Ya no estará tan de moda, ya no será tema de conversación. Habrá nuevos motivos para la pataleta.

JMRojas www.granadaenlared.com


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